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Etiquetas:   La parte por el todo   -   Sección:   Opinión

Bienvenido a Polonia

Óscar Arce Ruiz
Óscar Arce
domingo, 25 de junio de 2006, 01:39 h (CET)
A aquellos que tenemos la suerte de tener una televisión pública de calidad aceptable, nos sorprende en ocasiones las imágenes de otros lugares que muestran los programas de zapping.

Creo que en Cataluña tenemos mucha suerte. Los dos canales de la televisión pública catalana -TV3 y el que hace un tiempo se llamaba Canal 33-, por ejemplo, informan al público adulto mediante los informativos típicos, y al público infantil por medio de un pequeño telediario adaptado en horario y lenguaje, pero no en contenido.

Además, TV3 tuvo un papel crucial a la hora de uniformizar la lengua catalana tras el establecimiento de la democracia. Muchas personas mayores definen el dial 3 de su mando, como la tele con la que aprendieron que “busón” se decía “bústia”.

Pero la función pedagógica de la televisión no se detiene en este aspecto ya casi olvidado. Desde hace un tiempo, circula por la programación autonómica un programa que lleva el nombre de ‘Polònia’, en homenaje al término acuñado en los noventa por el que pasamos de ser catalanes a ser polacos.

Y este espacio de sátira nos enseña, anótenlo bien, a reírnos de nosotros mismos. Como recuerda el crítico televisivo Ferran Monegal, la audiencia en términos nacionales del único programa equiparable en cuanto a profundidad de la mordida, ‘Las Noticias del Guiñol’, no supera el dos por ciento en cada emisión. En cambio, ‘Polònia’ llega cada semana al treinta por ciento.

Polònia es un territorio poblado por personajes que hablan una lengua extraña, con unas costumbres extravagantes y una clase política irrisoria. Ciertamente, una definición que se adapta a cualquier otro territorio siempre que no se haga desde el territorio mismo.

Parece que se nos ha ayudado desde la televisión al sano ejercicio de la autocrítica como individuos dentro del colectivo. Parece que al final hemos comprendido que para la vida tranquila lo importante es no tomarse a uno mismo demasiado en serio.

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