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Barra libre de coca y alcohol
Eduardo Cassano
Ya estamos en la verbena de San Juan, la noche en la que todo vale. Sirva de ejemplo la vista gorda que va a hacer la policía en Barcelona, a pesar de la dura ordenanza de civismo que entró en vigor hace pocos meses. Durante el día de hoy, y especialmente por la noche, hay barra libre de coca y alcohol en las calles y playas de la ciudad. De día se multará al trabajador que se gana el sueldo pegando carteles de publicidad en la calle, pero por la noche se permitirá el botellón y el ruido.
Tampoco sería extraño que mañana aparezcan noticias sobre nuevos enfrentamientos entre jóvenes y policía. Tras los incidentes ocasionados en la celebración de los títulos el Barça, hoy es un día propicio para volver a la carga. En los últimos tiempos, por desgracia, el concepto de “fiesta” es sinónimo obligatorio de alcohol y otras sustancias, lo que desata la euforia de unos cuantos, demasiados, que encuentran en esta noche la oportunidad perfecta para ser ellos mismos, bajo la excusa de celebrar el fin de los exámenes.
Desde el Departamento de Salud se ha pedido precaución a la hora de comprar coca, no conviene abusar de ella y es preferible buscarla en un lugar de confianza. A la típica coca de San Juan se añade la cocaína, que año tras año aumenta su consumo en todas las clases sociales; desde los adolescentes y jóvenes, ya con más necesidad que curiosidad hasta los adultos, que ya forma parte de su rutina.
Cuando la noche termine y despierte el día, con los vencidos por el alcohol tumbados en la arena de la playa, doce reclusos se encargarán de limpiar las toneladas de basura que genera la vista gorda de la ordenanza municipal. Será entonces momento de abrir los ojos y volver a casa dando tumbos, sin hogueras ni fuegos artificiales que alumbren el camino de vuelta a la rutina…la felicidad ya pasó, ahora toca soportar la resaca.
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