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Opinión
Etiquetas:   A pie de calle  

Pobrecito Beckham

Paco Milla
Paco Milla
jueves, 22 de junio de 2006, 00:54 h (CET)
Vaya, vaya, mecachis en la mar. Leo en un periódico que cae en mis manos que el famoso Beckham (según Google, se escribe así) se encontró muy violento en el vestuario inglés con motivo de los Mundiales de Futbol, ya que al ir a besar a todos sus compañeros antes del partido, notó como 'un fuerte rechazo' por parte de estos a ser besado. Vaya, vaya... seguro que tus fans ya me están acuchillando la yugular, nene, pero quería decirte yo que tampoco será imprescindible, ¿no?

Aunque, claro, en este Real Madrid tan moderno y de nuevas formas, existen costumbres muy, muy innovadoras, entre ellas, la de los besos amorosos antes de cada partido –según dice el chico este-. Oye, pues no te preocupes, cuando marques un gol, en vez de besuquear al Raúl, al Guti o al Roberto, les das un simple abrazo de felicitación y, ya una vez en casa, le haces un traje de saliva a 'la' Victoria.

Te comunico que todos estamos muy, pero que muy preocupados, porque no puedas besar a tus compañeros y esperamos que no caigas en la depresión y puedas hacer una pretemporada 'pelín' más decente que la anterior, porque generalmente en base al esfuerzo se recibe la recompensa.

Oye, que te enviamos muchos ánimos. De momento no nos pases el Código de la metro-sexualidad, porque es que solo en cremas debe salir carísimo, chico, ya te lo pediremos si lo creemos oportuno, y eso que eres uno de los que más lucha en el campo. De los que menos, ya ni hablamos.

Fíjate que estaba pensando yo que a lo mejor tanto beso os agota. Al fin y al cabo es la puerta de entrada a las relaciones amorosas. Me viene a la cabeza el chiste aquel en el que se ve a dos futbolistas tumbados en el campo dándose un revolcón y uno de los masajistas le explica al entrenador: 'pues nada, todo empezó celebrando un gol y se fueron calentando, calentando y aún siguen'.

Y es que como diría Colino, el de mi pueblo: 'si levantara la cabeza D. Santiago...' Vamos, que te imagino yo en las eras de Calero, allá junto a la acequia del manchego pueblo, preparando un desafío con los de la Magdalena y tú uno por uno, besándolos a todos, antes de saltar al empedrado campo. Jal, jal, jal. Joer, joer, qué blanditos nos estamos haciendo. ¿Quo vadis homo sapiens?

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