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Etiquetas:   Con permiso   -   Sección:   Opinión

Estatuto cataplinero

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
miércoles, 21 de junio de 2006, 00:48 h (CET)
Por fin tiene Cataluña un Estatuto que sus gentes políticas han impuesto a sus ciudadanos. Menos del 40% de los posibles votantes han votado afirmativamente en el referéndum, a pesar de lo cual los españoles todos, y no sólo los catalanes pues es una norma que afecta a todo el Estado, vamos a tener estatuto por cataplines.

En algo pueden ser comparables la Constitución Europea y el Estatuto Catalán: Nadie los conoce, nadie los ha querido conocer y muy pocos lo apoyan, pero ambos será normas políticas básicas, son almas gemelas que influirán en nuestras vidas. En ambos casos los políticos han ido por un lado y los ciudadanos por otro.

El 51% de abstención ha sido un castigo a los políticos, a todos en general pero especialmente a los grandes voceros de la crispación y el alboroto. El 51% que no acudió a las urnas votó en contra de los políticos que han defendido los intereses de sus partidos, pero no los de Cataluña, no los de sus votantes. A pesar de las grandes venturas que anunciaban los partidarios del sí, para los que Cataluña sería una tierra de promisión por la que correrían ríos de dinero, el 51% de los catalanes prefirió quedarse en casa. O en la playa, que también se está muy ricamente.

Y todo ello a pesar de las voces como las de Maragall que ya han anunciado el resultado como “victoria rotunda e inapelable”. Camino mitológico por el que se avecinan las grandes declaraciones de todos los políticos, dispuestos a magnificar los resultados para convencernos de que lo maravilloso que es que “más del 75% de los votantes han apoyado el Estatut” (Joaquim Nadal), olvidándose de que sólo representan un escaso 40% de catalanes con derecho al voto. Zapatero ya ha dicho que ha tenido un "amplísimo apoyo". Joé. ¿Qué habría dicho si hubiera ido a votar un 80% de ciudadanos? ¿Qué epopéyico lenguaje habría tenido que utilizar? ¿Qué cantar de gesta habría entonado?

Quiérase como se quiera éste es un fracaso de resultado, un gran fallo de la maquinaria de propaganda catalanista, pues la inmensa mayoría de votantes ha pasado del estatut y de la inundación de felicidad y bienestar que iba a colmar Cataluña una vez que se aprobara tan genial norma cívica. La gente se ha cansado de dos años de insultos y descalificaciones, de ataques mutuos y prepotencia generalizada. El ciudadano de a pie y fundamentalmente la juventud ha pasado por encima del arco iridiscente de la opinión de sus políticos y jefes de mesnada, sabiendo que no le van a resolver sus problemas, sabiendo que mañana van a seguir teniendo los mismos contratos basura de ayer, que van a seguir teniendo viviendas inalcanzables si no es a 100 kms de su trabajo. Los ciudadanos siguen viendo a los políticos con reticencia, dando por sentado que son los mismos perros con distintos collares. Ante esto la rebelión del ciudadano indefenso, cuyos problemas nadie resuelve, es no ir a votar.

Por buscar algo positivo hay que resaltar que esos votantes que han acudido a las urnas suponen un apoyo a Maragall, a sus pretensiones de seguir en la Generalitat, que ya veremos lo que duran, y a sus maneras de predicar el Estatut sin alterar nunca el tono. De hecho fue el único político que condenó sin paliativos los vergonzosos ataques al PP y a Ciutadans. Por supuesto no va a dejar de aferrarse a ese 74% escaso de síes para aferrarse al sillón presidencial, olvidándose de que eso significa que poco más de uno de cada tres catalanes ha apoyado el texto en cuestión. Ya de paso debería atender las voces de esos votantes, que le aconsejan deshacerse de su antiguo compinche Carod-Rovira.

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