Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Ni éstos ni aquéllos   -   Sección:   Opinión

Éste es el PSC-PSOE que hoy celebra el 'Estatut'

Juan Pablo Mañueco
Juan Pablo Mañueco
domingo, 18 de junio de 2006, 23:26 h (CET)
El PSOE que hoy celebrará el éxito del "Estatut" tiene unas dependencias del PSC y de la oligarquía empresarial catalana que les patronea a ambos que no conviene olvidar. Sin tales dependencias, nunca hubiera sido posible ese texto legal que desde hoy ahonda aún más la desigualdad entre las Comunidades de España.

Las líneas que siguen se escribieron a principios de año, cuando todavía las discusiones en el Congreso eran continuas entre las propias filas socialistas. Pero leyéndolas ahora se entiende perfectamente cómo y por qué hemos llegado a esta jornada:

El problema del PSOE, como saben, no es que sea Ecléctico, es decir, que habiendo perdido las referencias ideológicas que lo fundaron, ande buscando retales ideológicos desde hace mucho tiempo, para componer un discurso a retazos. Para esto, les sirve a la perfección ZP.

Ni tampoco que sea Oficinesco, o sea, una Agencia de colocación de sus afiliados en los ricos comederos del presupuesto público. Esto lo son todos los partidos desde que se llamaban bandos nobiliarios enfrentados. No hay conflicto: tal cosa ha sido siempre la política verticalista.

La cuestión que les lleva a la zozobrante deriva en que ustedes se debaten y se pelean durante estos días, cada vez más públicamente, es que son ustedes un partido Sucursalista, lo cual ya es más raro es un partido que dice gobernar un Estado soberano.

No hay casos como ustedes, al menos que yo recuerde. Y, claro, se han dado todas las circunstancias y aritméticas parlamentarias para que su Partido Socialista Central (PSC) les ponga al cobro todos los vasallajes que le deben.

Desde el comienzo de la Transición, son ustedes la sucursal restoespañola del PSC y de los patrocinios bancarios que pusieron en marcha aquella sigla, a través de la cual les compraron a ustedes, como bien saben...

Y bastó que Maragall moviese pieza en su momento para encumbrar a un gris Blanco y a un más pálido y nulo ZaPaterillo en su Congreso interno, más todas las azarosas historias posteriores que llevaron al triunfo a esta pareja, para que el asimetrismo maragálico que viene caracterizando la inequitativa política territorial del PSOE desde entonces, se haya radicalizado en el blindaje absoluto y en el quiero ser más que los demás que para eso los tengo a sueldo a todos de ahora.

Lo más curioso es que Maragall no sería nadie sin ustedes, señores del Partido Subalterno Obediencial del “Estatut”... Bueno sí, era ya un burgués franquista catalán, que se jugó a los chinos quién de los de su clase negociaba un acuerdo de compra–venta con ustedes, y le tocó a él, como le podía haber tocado afiliarse a CiU, o seguir medrando en las Administraciones de la época, pero se le acabó la Dictadura. Necesitaba adquirir un chollo nuevo.

Ustedes pactaron con el recién fundado PSC un acuerdo inadmisible, leonino: el PSC podría influir internamente en el PSOE, pero el PSC quedaba blindado para que ustedes no pudieran influir en él, porque incluso aceptaron que se inscribiera en el Registro como partido distinto... Desde entonces, ustedes ponen la imagen, las siglas afamadas, el líder carismático que habite o pugne por la Moncloa y la inmigración castellanoparlante que les vota... a ustedes.

Pero los sufragios los recauda Maragall, y se los devuelve ya transformados en presiones de los nazionalistas catalanes para imponer su dictadura lingüisítica y sus chantajes. Mas una cuota importante del BOE, para que las finanzas y empresas catalanas puedan mantener sus privilegios tradicionales y continuamente multiseculares, con cuyos beneficios prosiguen untando el engranaje. Ustedes, repiten un esquema de colonización económica de Estepaís, ya exitosamente ensayado anteriormente, en el cual no podemos detenernos, aunque sólo lo estamos esbozando.

Ahora, ese mismo modelo inmoral y ventajista, exactamente el mismo, es el que quiere imponer Maragall al conjunto del Estado, a través del nulo intelectual (u opción peor: corrompido integral) llamado ZP: yo influyo, chantajeo, legislo y recaudo por todo el Estado, pero a mí que no me influya nadie.

Señores, Maragall es tan nada... que a cualquier otro que en cualquier lugar de España le ofrecieran el mismo chollo (dinero, imagen, siglas, electorado y no entrar en competencia con él), obtendría los mismos o mejores resultados electorales.

Ustedes deciden: pongan a su falso dueño donde se merece (digamos que en la calle, aunque presenta irregularidades y condonaciones suficientes para ingresar en un lugar más oscuro) o compitan electoralmente con él y ya verán qué poca gente vota a su desfachado bigotito... O bien resígnense a seguir siendo, mientras el juego sucio no se les descubra, el Partido Sucursalista Obsoleto Ecléctico.

Algún día, la memoria histórica de ustedes hablará de todo esto.

Noticias relacionadas

El día de…

Nos faltan días en el año para dedicarlos a las distintas conmemoraciones y recordatorios

Como hamsters en jaula

​Hermanos: estaréis de acuerdo conmigo de que los acontecimientos políticos están pasando a una velocidad de vértigo

La revolución del afecto como primer efecto conciliador

Nuestro agobiante desconsuelo sólo se cura con un infinito consuelo, el del amor de amar amor correspondido, pues siempre es preferible quererse que ahorcarse

¿Qué se trae P. Sánchez con Cataluña?

Se dice que hay ocasiones en la que los árboles no nos dejan ver el bosque

¿Nuestros gobernantes nos sirven o les servimos?

Buscar la justicia, la paz y la concordia no estoy seguro de que sea al principal objetivo de los gobernantes
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris