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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¿Referéndum sobre el aborto?

Pepe López
Redacción
viernes, 16 de junio de 2006, 22:52 h (CET)
El aborto es un crimen y, como tal, ha sido considerado en todo tiempo y lugar, salvo contadísimas ocasiones que coinciden con épocas de depravación moral, como ocurre ahora desdichadamente en España.

Ninguna Religión lo admite, sino que lo considera como falta horrenda. Sobre todo la Iglesia Católica, que siempre ha afirmado la malicia moral del aborto provocado, llegándolo a calificar Juan Pablo II como “crimen abominable”.

Incluso las legislaciones que lo declaran impune, como ocurre con el Código Penal español, siguen considerándolo como delito, aunque el art 417 bis lo dejara sin castigo en tres determinadas circunstancias, lo que se hizo al amparo de una mayoría izquierdista que, aunque proclama enfáticamente su respeto por los derechos humanos, en este caso los conculca clamorosamente porque el derecho a la vida es el fundamental de todos los derechos.

La Ciencia ha llegado a tal grado de desarrollo que permite afirmar con absoluta rotundidad que, desde el momento de la concepción, hay en el seno de la madre un ser humano distinto de ella.

No es preciso apelar al dictamen de los científicos. Basta la experiencia de todos los días para comprobar que, si hay unión de los gametos del padre y de la madre, a los nueve meses del embarazo nacerán Martita o Nicolás o Miguelín, si unas manos criminales no alteran el curso natural de la gestación.

Lo horrendo del aborto lo pueden ver quienes me lean a través de las fotos que se publican en internet, si es que tienen la suficiente valentía.

Es, por tanto, el aborto un hecho objetivamente inadmisible. Aterra pensar que el año pasado se hicieron en España ochenta y cinco mil abortos, y en Estados Unidos millón y medio.

Una mayoría no puede convertir lo blanco en negro ni lo malo en bueno. Para estas cosas la democracia no sirve.

Por eso me sorprende, si se le da crédito a la noticia que hoy mismo he leído, que en Colombia, donde está prohibido el aborto y se ha emprendido una campaña para admitirlo, el Presidente del Tribunal Eclesiástico, Monseñor Libardo Ramírez, haya propuesto que se celebre un referendum para que los ciudadanos decidan.

Esto recuerda aquella insólita idea que tuvo la Directiva del Ateneo de Madrid, en plena República, para que los socios decidieran por votación si Dios existía o no.

No recuerdo si ganó Dios o ganaron los ateneistas. Pero lo cierto es que Dios sigue existiendo y en su Misericordia infinita se reirá de tales memeces. Pero Dios también es justo y no dejará sin la divina reprimenda a quienes por cobardía, por ignorancia incomprensible, o por maldad digna de vituperio, están causando tan horribles crímenes a través del aborto.

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