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Momento de humildad
Antonio Álvarez
Tardamos en debutar, pero la espera ha merecido la pena. La verdad es que ayer ya no sabía si España jugaba el Mundial o no. Ha pasado casi una semana después del partido inaugural. Aunque, bueno, eso ya era sabido. Con lo que no contaba nadie era con semejante arranque. Aposté el lunes por un 3-0 y resulta que al final me quedé corto ¡Increíble!
Hace 24 horas pocos daban un duro por la Roja. Incluso escuché en un bar a algunos aficionados comentar que no seríamos capaces de pasar de grupo. Esta noche, esos mismos aficionados se pavoneaban y decían que temblara Brasil.
Lo que me reafirma en mi idea de que en este país somos extremistas 100%. Y eso es un error.
La victoria de ayer es algo que los aficionados nos merecíamos. Sí es cierto. Pero tampoco nos puede llevar al error de que somos de los favoritos al campeonato. Para ganar un Mundial hay que ganar siete partidos (entre ellos a Brasil) y sufrir mucho. De momento, nosotros sólo hemos ganado uno y no hemos sufrido nada. Así que, debemos mantener la humildad porque este resultado se queda en nada si después no lo refrendamos en sucesivos encuentros.
Ahora sí, de ayer hasta el próximo lunes a las nueve de la noche, todos podemos sacar pecho y comentar lo bien que jugamos, los goles que metimos y el espectáculo que dimos (un 10 para los aficionados que estuvieron en Leipzig). Pero todo desde la humildad y el respeto a Túnez y a Arabia Saudí.
De modo que… ¡un poquito de humildad!
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