Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Tiempos modernos  

El Tío Sam y la Ley de la Selva

Mar Berenguer
Redacción
martes, 13 de junio de 2006, 22:54 h (CET)
El pasado 7 de Junio, la muerte de Al Zarqawi a manos del ejército estadounidense, ha supuesto otra ocasión para recordar episodios habituales de barbarie internacional llevada a cabo por la primera potencia mundial mediante su rudimentaria política exterior.

Segundo de a bordo de Al Qaeda y con cuatro condenas a muerte a sus espaldas, Al Zarqawi, ha encabezado diversos ataques a nivel interno en Irak. Realmente, pocas cosas hay más ruines que una guerra civil, donde un pueblo se levanta contra si mismo. Nuestra propia Historia, puede hablar con conocimiento de causa al respecto. Pero este icono de maldad, como todos los militantes del terrorismo islámico, también ha sido alimentado con el odio engendrado por el imperialismo de quienes ahora juegan el papel de verdugo justiciero, de los que han sido causa y efecto y, ahora, se adjudican el tanto de una victoria pírrica. La cabeza del hombre de confianza de Bin Laden, se exhibe como trofeo de guerra de los Estados Unidos en los diarios de medio mundo, práctica que, actualmente, concebimos como muy “made in USA” tras el precedente sentado con los muertos de la familia Hussein; hecho que ya entonces, quebrantaba unos cuantos convenios internacionales que prohíben esta práctica indecente e inhumana. Los que pretenciosamente nos hacemos llamar “mundo desarrollado”, ya deberíamos saber que los acontecimientos, no se pueden entender en términos dicotómicos, donde los vencedores somos juez y parte y, a los demás, siempre les toca hacer el papel de villanos absolutos.

El periódico egipcio Al Masri al Youm, destaca: “Los iraquíes se despiertan de la pesadilla Al Zarqawi” Cierto es que, después del asesinato de doscientos chiíes y emular los pasos de Alí “el Químico” el año pasado, esta azotada nación puede respirar un poco más tranquila tras la desaparición de tan sanguinario personaje, pero, ¿Es que ya no recordamos quien empujó al pueblo iraquí a una guerra injusta que arrasó con la vida de cien mil civiles hace dos años? ¿Y quien hay detrás de las víctimas que sigue dejando cada día una posguerra miserable que se prolonga en el tiempo indefinidamente? ¿Es que no quedó patente el valor que aquellos que se erigen como paladines de la civilización occidental otorgan a la vida humana, “sangre por petróleo”? ¿Es que no pactó el gobierno estadounidense con aliados, aliadófilos y amiguetes varios, el reparto del pastel de Irak, derrocando a Saddam para así imponer su propia dictadura? Al Zarqawi, se encontraba detrás de la práctica totalidad de los atentados suicidas terroristas ocurridos en Irak, según ha hecho público el propio Pentágono. Cuando convencer a quien hace tiempo olvidó su humanidad (a punta de fusil extranjero) para que se quite la vida porque ya no tiene nada que perder, se convierte en tarea fácil, pasearse como un general romano victorioso, es cuanto menos, un verdadero escándalo que no hace sino demostrar la calidad de la democracia más grande del mundo, la inoperancia del resto del planeta, y sembrar de nuevo la semilla de la discordia.

Las cruzadas emprendidas por el país de las grandes oportunidades en territorio asiático, devienen, a la luz de estos sucesos, en la pura imposición de la fuerza bruta cuando los derechos humanos se convierten en un lujo inalcanzable y, el pez grande, se acaba comiendo al chico.

Noticias relacionadas

La gran tarea

La Junta de Andalucía va a ser gobernada por el pacto que ha llevado a cabo el PP con Ciudadanos y con Vox

Navidad antigua

La Navidad actual no tiene nada que ver con la original

La gestualidad de Sánchez y su incondicional apoyo mediático progre

“Si quieres entender a una persona, no escuches sus palabras, observa su comportamiento” Albert Einstein

Cándida candidata del PP en Madrid

‘Cándida’, según el diccionario, es el adjetivo que califica a la ingenua que no tiene malicia ni doblez, o que es simple, poco advertida

Respetar es sinónimo de libertad

¿Podemos cortar de raíz toda manifestación contraria al sentir del pueblo?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris