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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Síndrome Los del Río

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
martes, 13 de junio de 2006, 22:54 h (CET)
Puede que sea un fenómeno reincidente desde los inicios de la democracia, que el conocimiento de los textos que los ciudadanos votan es desconocido en su globalidad, como sucede según anuncian algunos sondeos que afirman que existe un 75% porcentual de electores al estatuto catalán que no lo han leído. Por deducción el hecho de que los políticos hacen y deshacen según vaivenes de encuestas y empujes mediáticos lejos de ser criticable por el conjunto ciudadano, es expresión de que éstos tienen los gobernantes que se merecen. Ese es el paradigma de la democracia, que nos quejamos cuando a nosotros nos toca el entuerto legal creado.

Sin haber leído este texto legal la inmensa mayoría, las encuestas vaticinan que ganará el SÍ. Quiere decir que si no hubiera presión nacionalista-socialista y el apoyo al estatuto de los medios informativos catalanes, el resultado podría ser incierto. Esto es sabido por los profesionales de la política, como bien describieron con gracia e ingenuidad el grupo Los del Río en las elecciones constitucionales europeas, que votaban que SÍ porque lo había dicho los políticos que saben mucho, para qué se la iban a leer. Este Síndrome Los del Río opera en la comodidad y adormecimiento ciudadano, cuya opinión fluctúa según los poderes dominantes incluidos los medios. Que la nueva LOE incluya el derecho a la huelga de los alumnos resulta pobre, cuando no se incluyen los condicionantes para su realización. Para protestar hay que saber e informarse porqué se protesta, y que mejor manera de incluir en los hábitos educativos la comprensión del cómo, cuando y porqué se legisla así como sus resultados buenos o malos posteriores. A los 18 años tendremos un "demoeducado", pero creo que estos principios no vayan incluidos en la ideologizada Educación para la Ciudadanía. El niño no debe aprender doctrinas o ideologías, debe aprender a pensar por sí mismo y por los demás, y para eso es el Colegio el que debe iniciarlo en tal aprendizaje. Con la ayuda de los padres, por supuesto.

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