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Etiquetas:   La tercera puerta  

Malos tiempos, malas costumbres

Jabier López de Armentia
Opinión
lunes, 12 de junio de 2006, 22:45 h (CET)
Corren tiempos en los que el papel del Estado en la economía es mucho más que cuestionado. Un gran campaña mediática orquestada por el director neoliberal acompañado en todo momento por la comparsa estadounidense, firme reducto indestructible de los NeoCons. Una campaña que no intenta sino reducir el papel del Estado, dejar camino libre al mercado y a sus desigualdades congénitas, a la par que cuestionar los derechos de protección social; todo esto con unos simples argumentos: “una sociedad subsidiada contribuye a la desidia y a la vagancia”.

Cierto es, que el ser humano a veces actúa con una simpleza abismal, y ante la perspectiva de verse ayudado y remunerado por el Estado, establece una pauta de comportamiento que bien puede llevarle a la desidia por el esfuerzo o directamente a la vagancia y el acomodamiento en su situación social. Esta situación creo que esta más que ratificada en el caso español, donde hablando de un irrisorio Estado de Bienestar, las prestaciones sociales que se dan en el país crean una conciencia pasiva en los trabajadores en la búsqueda de trabajo. Corren malos tiempos.

Ciñéndonos al caso español el objetivo del pleno empleo parece muy lejano, y digo parece porque no veo una clara política publica a favor de llegar a erradicar el numero de personas paradas. A nivel provincial o de comunidades pocas son las que logran colocarse esta etiqueta o luchar al menos por ella. Esta situación es pareja con la necesidad de entrada en el país anualmente de un gran numero de inmigrantes para trabajar.
¿Cómo se puede entender que un país no tenga pleno empleo y que necesite para subsistir su economía una entrada anual de inmigrantes? ¿Existen tal vez trabajos que el español medio no quiere realizar, y puesto que son necesarios para el correcto ciclo económico, se necesitan inmigrantes? Gran paradoja, y sobretodo malas costumbres.

Así pues creo que la vagancia y la desidia cuentan con un gran numero de “afiliados” en el caso español. Si ya de por si, es difícil llegar al pleno empleo, o incluso elaborar una buena política de empleo con el consiguiente bienestar de todos, imagínense si encima contamos con esta desidia y vagancia que provoca la negación a determinados trabajos y su consiguiente necesidad de cubrirlos, con una gran partida de inmigrantes.

¿Qué sucede en España? Miles de personas paradas, rechazando trabajos que nuestros abuelos hicieron con 40 grados a la sombra, recogiendo fresas día y noche, noche y día, sin ningún tipo de prestación social, sin ningún tipo de garantía física.

Corren malos tiempos, pero sobretodo estamos adquiriendo muy malas costumbres.

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