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El destino del 'código'

Pascual Falces
Pascual Falces
sábado, 10 de junio de 2006, 00:12 h (CET)
Es lo que tienen “estos tiempos que se viven”, y, a los que habrá que dedicar una columna, en exclusiva en los próximos días. La actualidad tiene una enorme apetencia no sólo de comestibles –nunca ha habido tantos obesos, ni la paramedicina dedicada a adelgazar ha tenido tanta clientela-, sino de todo lo que se ve, se lee –lo que menos-, o se oye. El autor del “Da Vinci Code”, tiene, tal vez, el mérito de haber sabido aliñar adecuadamente su libro para satisfacer la glotonería signo de nuestros días.

François Rabelais, el legendario maestro cirujano y monje, que vivió en el mismo siglo de Montaigne y de Servet, inmortalizó la figura truculenta del gigante Gargantúa y a través de sus andanzas nos dejó un retablo de la época lleno de verismo, gracejo, y escatología. Del “gran Gargantúa”, ha llegado hasta nuestros días, el apetito insaciable que todo lo traga, para acabar, indefectiblemente, en las letrinas. Una de sus hazañas sucedió cuando “Habían hecho matar trescientos sesenta y siete mil catorce bueyes para ser salados... y poder disponer asi, llegada la primavera, de abundante carne aderezada para ser servida al comienzo de la comida... Las tripas, y “tripoteras” fueron copiosas... No había posibilidad de conservarlas por más tiempo porque se habrían podrido... Por ello se convino en que las devorarían hasta no dejar nada.”

Los millones de ejemplares vendidos del tal libro, más los millones de espectadores que contemplan su poco acertada versión cinematográfica, representan esa avidez para devorar; porque un panfleto es, por esencia, algo no conservable, y, ya tenemos en ciernes el Mundial de Alemania como siguiente vianda de actualidad a consumir; y a esta... otra, y otra, y, así hasta nunca acabar.

Dudo que quede algo más de la obra del despabilado y poco escrupuloso muchacho que, eso sí, ha rellenado sus arcas; pero, es imposible que sustituya al Quijote como libro de cabecera, siempre a mano. Y de la “peli”... pues, otro tanto; no será un recurso de reposición como “La ventana indiscreta”, por ejemplo. Gargantúa se los ha tragado, y transcurrido el inevitable tránsito intestinal, los ha defecado.

Esta apreciación no sólo se puede considerar una metáfora, sino que, en su caducidad, ha puesto en evidencia algunas otras cosas, que, vistas así, tal vez han estado de más, aún salvando la buena voluntad que ha promovido muchas de ellas, pero, que, no han evitado ser concordantes con el afán publicitario –de marketing, dicen-, incluso adobado de malévolas intenciones. Así, se ha visto un incesante martilleo por parte los mismos medios y canales que se ha comprobado están detrás del “descubrimiento” del evangelio de Judas, o de las nuevas y “científicas” series que se preparan para demostrar que los milagros de Jesucristo, eran en su mayoría, simple magias del más puro estilo Houdini o Copperfield.

Y, para ir concluyendo que tampoco merece más este fenómeno de masas, existe un aspecto muy controversial con el que este columnista se identifica totalmente. En efecto, la Mujer, la Madre Universal, existe, y ocupa un lugar cardinal en la Historia del cristianismo, y, por ende, de la humanidad entera. Para verla, no hay más que irse a la Villa de México DF, donde desde hace cinco siglos se puede contemplar un retrato suyo con la imagen que dejó de manera inexplicablemente impresa sobre la sencilla tela del ropaje que llevaba un humilde indio recién catequizado por los piadosos padres franciscanos que acompañaban a Cortés. Además, unos quince siglos antes, en los albores del cristianismo, esa Señora hizo un portentoso y fugar viaje en carne mortal a través de los cielos, desde Nazaret a las orillas del Ebro en Zaragoza, depositando una gruesa e inamovible columna de mármol o jade verde que hoy día, en donde la dejó como testimonio, está desgastada considerablemente por los miles de millones de besos de gentes que creen estas verdades. Y si alguien tiene duda de lo que significa para el mundo actual la confianza en su poderosa intercesión para cualquier apremio de los del común de las gentes, un consejo: visiten esta dirección y deténgase en el apartado de agradecimientos y peticiones escritos en diferentes idiomas entre los que predomina el español, y el ingles...

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