Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Ver   juzgar   actuar   -   Sección:   Opinión

Los musulmanes entre nosotros

Francisco Rodríguez Barragán
Redacción
jueves, 8 de junio de 2006, 03:02 h (CET)
Cada vez más se ven en nuestras calles, en nuestras plazas, en nuestros autobuses, en nuestros centros de salud, mujeres musulmanas con sus largos ropones, la cabeza cuidadosamente cubierta, acompañadas de sus hijos. Las miramos con cierta displicencia, quizás las compadecemos y pensamos que envidiarán nuestra forma de vida. Pero ellas también nos miran a nosotros y ven a las mujeres medio desnudas enseñando el ombligo, los pechos y buena parte de su anatomía. Si estas musulmanas se comparan con las españolas ¿qué pensarán? ¿no es lógico que piensen que ellas son mejores? Y no sólo es cuestión de vestimenta. En mi ciudad padecemos el auge imparable del botellón y sus secuelas de ruido, suciedad, borracheras. Si comparan todo esto con su prohibición de beber alcohol ¿cuál será su conclusión?

Damos por supuesto que ellas viven sometidas a un machismo medieval pero ellas observan la fragilidad de nuestras parejas, la escasez de niños, las situaciones de violencia de género, los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas, la promiscuidad sexual, la banalización del sexo, ¿deberán envidiarnos por todo ello?

Seguramente les parecerán bien nuestros supermercados, la abundancia de mercancías a su disposición, en contraste con la escasez en sus países de origen. Estarán encantadas por tener a su disposición un sistema de salud al que no estaban acostumbradas. También que ellas mismas y sus parejas tengan la posibilidad de encontrar empleo y seguridad social debe parecerles estupendamente. Aunque todas estas ventajas tengan para ellas sus dificultades siempre serán menos que en los lugares de los que vienen pues si allí los tuvieran no habrían emigrado a Europa.

Pero es imposible que crean que para gozar de estos beneficios, tengan que compartir nuestras costumbres que ellas considerarán seguramente abominables. Las mujeres musulmanas serán sin duda las principales transmisoras a sus hijos de su forma de vida y de sus valores. Lo religioso impregna toda su vida. El Corán es la ley suprema a la que todo lo demás se subordina. Frente a esta vivencia de lo religioso en el musulmán, nosotros ofrecemos un ateismo práctico, una religiosidad débil, un laicismo rampante. Nos hemos escandalizado de la reacción musulmana por unas caricaturas de Mahoma, posiblemente manipulada por razones políticas. Pero ¿qué pensarán ellos de que los cristianos se queden indiferentes ante los ataques que reciben? (La reacción contra el Código da Vinci, desde determinados medios religiosos, ha sido la mejor publicidad de la película).

Los musulmanes quieren los bienes que aquí pueden adquirir mejor que en sus países pero rechazan nuestros valores. Para la situación de atraso social de sus países de origen tienen una explicación siempre a mano: el antiguo colonialismo y la política imperialista de los Estados Unidos. La corrupción de sus clases dirigentes parece no ser advertida por ellos o no creen que puedan luchar contra ella. También aquí hay corrupción, aunque aquí se airee y denuncie cada caso que se descubra y no por eso se erradica.

El aumento imparable de musulmanes entre nosotros ¿qué nos traerá? Si miramos a otros países de Europa que empezaron antes a recibirlos vemos que no se han integrado en ellos. No se han convertido en franceses, alemanes o ingleses. Forman guetos y se esfuerzan por mantener una identidad plenamente diferenciada y aunque les concedan una nueva nacionalidad o la tengan por nacimiento por ser de tercera o cuarta generación, siguen fuerte y sentimentalmente unidos a sus países de origen. En un partido de fútbol en el que Argelia juegue contra Francia ¿a quién aplauden?

Somos una Europa envejecida frente a unos musulmanes jóvenes, con una alta tasa de natalidad. Están seguros de heredarnos. Como ya pasó con Roma, los pueblos que la rodeaban, los bárbaros, se hacen indispensables y acabaron con el imperio. Ahora puede pasar igual. Lo mismo que entonces: se buscan soluciones, compromisos, se les da la ciudadanía, se habla de alianzas. Esa alianza de civilizaciones de que se habla ¿es posible acaso?

La civilización occidental muestra signos inequívocos de decadencia. Estamos anestesiados por el consumismo y el relativismo. Sólo creemos en la satisfacción inmediata de nuestros deseos. La solemne Declaración universal de los derechos humanos de 1948 ¿sigue vigente o la ONU la ha puesto en periodo de liquidación? La Convención de salvaguardia de los derechos del hombre y las libertades fundamentales redactada por el Consejo de Europa en 1950 ni se la invoca, ni se la recuerda. Se inventan otros “derechos”, se relativiza todo, se busca eliminar las raíces cristianas de Europa en la aun pendientes Constitución. La alianza de civilizaciones, si llega a darse, ¿que significará para cada parte? ¿Qué podrá oponer Europa a la expansión del Islam?

Y algo más. Los musulmanes no ocuparon Francia, ni Alemania, ni Gran Bretaña, pero sí ocuparon España durante siglos. Para ellos lo que fue del Islam una vez lo será siempre y los que actualmente lo posean, lo hacen sin derecho. Esperan volver a reconquistar el Andalus, mientras que en Andalucía se habla con toda insensatez de sus raíces musulmanas y se tiende a silenciar las raíces cristianas, se denigra a los Reyes Católicos, se hace burla de la unidad de España y se miente al hablar de un pasado musulmán de tolerancia que nunca existió.

Pienso que tenemos que revisar cada uno nuestra conducta personal. La tolerancia no consiste en abdicar de nuestros valores sino en dialogar desde ellos con los demás. Pero ¿seguimos creyendo en nuestros valores?

Noticias relacionadas

Gobernantes y gobernados

De la adicción a los sobornos, a la adhesión de los enfrentamientos: ¡Váyanse al destierro ya los guerrilleros!

Borrell en retirada o táctica del PSOE

Pátina de sensatez capaz de equilibrar unos nombramientos en su momento tomados como extravagancias

Plagscan desmiente a la Moncloa y R.Mª.Mateo censura la TV1

Un gobierno enfocado únicamente a conseguir mantenerse en el poder

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris