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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

La 'chuleta' de Zaplana

Pascual Mogica
Pascual Mogica
domingo, 4 de junio de 2006, 01:46 h (CET)
El PP se presentó en el debate del estado de la nación con la clara intención de montar un numerito a lo Pujalte y ya de antemano el portavoz, Zaplana, muy "leal" como es norma en él, le "advirtió" al presidente de la Cámara Baja, Manuel Marín, que si no le daba más tiempo a Rajoy iba a haber "problemas". Zaplana, como siempre tan cortés y comedido con los que representan a las instituciones del Estado. Tan cortés y comedido estuvo que hasta le llamó monserga al presidente del Congreso de los Diputados. Por esto último he estado ha punto de titular este artículo con el nombre de: El chuleta de Zaplana. Pero al final me he decidido por lo de la chuleta porque está claro que el PP quería, como siempre, juerga y bronca. Lo de la protesta por el tiempo por parte de Rajoy no fue pura casualidad, fue una provocación a la presidencia de la Cámara para ver si este actuaba al igual que lo hizo con ese pobre hombre llamado Vicente Martínez Pujalte. Zaplana, sacó una "chuleta" en la que, según él, se podía demostrar que cuando el PSOE estaba en la oposición el entonces presidente del Congreso, Federico Trillo, le daba más tiempo al portavoz socialista. Mayor demostración de que lo tenían todo más que preparado imposible.

En honor a la verdad hay que decir que se equivocó Manuel Marin, cuando, aunque Rajoy se había pasado en el tiempo, le dijo a este que acabara. Con esta decisión le hizo un gran favor a Rajoy que estaba totalmente desarbolado y sin saber que más decir. Se había "encasquillado" y no había quien le sacara de repetir de forma constante: ETA, inseguridad ciudadana, inmigración. Inmigración, inseguridad ciudadana, ETA. Y de ahí no había quien le apeara. Les falló la táctica de provocar al presidente Marín y de convertir a Rajoy en un maltratado democráticamente. Pero el que falló fue el que debía poner en práctica la estrategia: Rajoy. Este no pudo llevar el plan hasta el final porque a fuerza de tanto repetirse él mismo se dio perfecta cuenta de que estaba haciendo el ridículo y que lo mejor era retirarse del atril e irse a su escaño.

La verdad es que Rajoy cada día que pasa se lo está poniendo mejor a Aznar para que este se autoproclame candidato del PP en las próximas elecciones legislativas.

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