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Petróleo y gas, un póquer a escala global

Igor Tomberg
Redacción
martes, 30 de mayo de 2006, 22:52 h (CET)
Ya es una tradición que los periodistas y políticos utilicen en su lenguaje expresiones propias de los juegos de cartas. "Con la desaparición de la Unión Soviética, Rusia ha conseguido fuertes triunfos, tales como las enormes reservas de gas natural", escribe el diario británico "The Times" en relación con las nuevas contradicciones surgidas entre Occidente y Rusia en el ámbito energético.

Cuando fue aplazada otra vez la elección de los socios de "Gasprom" que participarían en la explotación del yacimiento Shtokman, los medios de prensa occidentales se acordaron de la declaración que había hecho hace más de un mes el asesor del Presidente de Rusia, Igor Shuvalov. Durante su visita a Estados Unidos, Shuvalov había advertido: "Si Washington llega a plantear ante Moscú nuevas exigencias para el ingreso de Rusia en la Organización Mundial del Comercio (OMC), es muy probable que también sean planteadas nuevas exigencias ante las compaсías norteamericanas que desean participar en el proyecto Shtokman".

En septiembre de 2005, el consorcio "Gasprom" había anunciado que en seis meses elegiría entre cinco pretendientes. Son las empresas norteamericanas "Chevron" y "ConocoPhillips", las noruegas "Statoil" y "Hydro", y la francesa "Total". Sin embargo, en marzo de 2006 se les propuso a todas mejorar sus ofertas para darlas a conocer en abril, plazo pospuesto luego para mayo. Pero en mayo, el ministro ruso de Industrias y Energía, Víctor Jristenko, anunció que los participantes en el proyecto "Gas natural licuado de Shtokman" quedarían definidos en verano. Explicó que las demoras se debían a que era un proyecto único en su género.

Pera ese aspecto no era la única causa. "Gasprom" deberá canjear los recursos del yacimiento Shtokman por las tecnologías de extracción submarina y de licuación del gas, y también por los mercados de venta. Además, deberá obtener el derecho a participar en los proyectos estratégicos que desarrollarían los futuros socios en otros países.

Con todo, para tomar la decisión definitiva se necesitará el visto bueno del Kremlin. Los plazos de ingreso en la OMC no tienen mucha importancia para Moscú. Sin embargo, los obstáculos que pone EE UU en ese camino obligan a Rusia a echar sus triunfos "gaseros". Para que pueda adherirse a la OMC, Rusia necesita cumplir seis requerimientos: permitir acceso a su mercado de servicios financieros; revisar las subvenciones y las tarifas en la agricultura; introducir nuevas medidas fitosanitarias; perfeccionar la protección de la propiedad intelectual y, por último, revisar ciertos aspectos relacionados con aviones y sus componentes. Pues al menos cinco de esos requerimientos han sido planteados por Washington.

En realidad, la lista de los proyectos conjuntos hechos peligrar por el enfriamiento de las relaciones ruso-norteamericanas no se limita a la conexión "OMC–Shtokman". Vale mencionar, por ejemplo, el contrato que ha firmado "Aeroflot" para comprar aviones "Boeing" por un total de $3.000 millones, y también, la cooperación en tales terrenos como Irán y la seguridad nuclear. No es casual que el director de la Agencia Federal de Energía Atómica, Serguei Kirienko, que en estos momentos intenta abrir el camino al uranio ruso en el mercado estadounidense, mantiene que todo país –incluido Irán– tiene derecho a desarrollar la energía nuclear para uso civil.

Es evidente que Rusia emplea su "armamento energético" en la diplomacia global. Pero no es cierto afirmar que chantajea a Ucrania, Georgia o Moldavia, tal como lo había afirmado el vicepresidente de EE UU, Dick Cheney. El establecer un precio justo de sus productos, ¿es chantaje o comercio? Para contrarrestar las presiones de Occidente, Moscú necesita triunfos de peso: gas, petróleo, uranio...

El actual disgusto de las potencias occidentales tiene una simple explicación. "El boom petrolero y la austeridad fiscal del Gobierno de Putin privan a Estados Unidos y a Europa Occidental de los instrumentos de influencia sobre Rusia que existían en los aсos noventa –comenta "The Times"–. Rusia ya tiene suficiente dinero y no necesita préstamos del FMI ni condonaciones de su deuda por parte de los gobiernos occidentales".

Es por eso que en Occidente fue recibida con desagrado la mención del proyecto Shtokman en el contexto de las complicaciones que han surgido en el proceso de la adhesión de Rusia a la OMC. He aquí un fragmento de la entrevista que ha concedido a "Nezavisimaya gaceta" el ya citado asesor del Presidente de Rusia. "Durante su visita a EE UU, en abril, Usted condicionó la participación norteamericana en el proyecto Shtokman al ingreso de Rusia en la OMC". "No, jamás lo había dicho. Había seсalado que cuando se trataba del yacimiento Shtokman, la parte norteamericana consideraba a Rusia un socio estratégico, pero cuando el tema giraba en torno a OMC, se hacía caso omiso de los intereses estratégicos rusos. Es algo muy raro: por un lado, Estados Unidos declara que apoya a Rusia en su deseo de incorporarse a la OMC, pero por otro lado, retrasa por todos medios este proceso. ¿Acaso no decía Washington que prefería una Rusia fuerte y democrática? ¿Sería una mentira entonces?"

Tal parece que el mundo occidental entiende a su manera la esencia del concepto partenariado estratégico.

Rusia ya no desea desempeсarse como almacén de materia prima barata. "Europa debe comprender que la situación ha cambiado –dice Shuvalov–. Rusia ya no es proveedora de materia prima nada más, porque era una etapa económica que ha terminado". Tras haber asegurado que Moscú no emplea ni empleará el petróleo y gas como instrumentos de chantaje político, el asesor presidencial hizo la siguiente declaración programática: "Rusia está dispuesta a abastecer a Europa con gas y petróleo en una perspectiva a largo plazo, y con ello acepta asumir el liderazgo", manifestó Shuvalov.

Por cierto, ha sido una declaración hecha en vísperas de la cumbre del G-8 en San Petersburgo, y precisamente el liderazgo energético –a escala global– sería el pilar de la postura rusa en la cumbre. Y no sólo en la cumbre, sino también en la política energética que aplicará Moscú en adelante. Es algo con que deberán contar las potencias occidentales.

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Igor Tomberg, colaborador científico del Centro de Investigaciones Energéticas del Instituto de la Economía Mundial y Relaciones Internacionales (Academia de Ciencias de Rusia).

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