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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

Ley del suelo, ¿inocua o inicua?

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
domingo, 28 de mayo de 2006, 23:08 h (CET)
Expresa la ministra de vivienda, María Antonia Trujillo, que para los más de tres millones de viviendas vacías en España, "una economía como la española no puede permitirse el lujo de mantener este volumen de activos ociosos". Llevado este pensamiento a términos socio-antropológicos, sería como considerar un problema de Estado la abundante existencia de corazones "vacíos de amor", que entorpece nuestro progreso social, familiar y de natalidad, así como semillero del desafecto u odio. Tal vez no lo fuera si el espíritu que mueve el corazón de las leyes buscara el bien común, sin buscar buenos y malos. Algo que carece el anteproyecto de Ley del Suelo, cuya alma inmanente es penalizar al sector inmobiliario como presunto especulador, cuando no presunto corruptor.

Cuando el caballo de batalla es la consideración del suelo y la vivienda como interés general, para conferirle la susceptibilidad de expropiación por incumplimiento de plazos edificatorios, estamos aumentando la sospecha anterior así como el intervencionismo. Sabido que el aumento del intervencionismo puede ser suavizado por la corrupción, sumado al incremento de exigencias y que los convenios urbanísticos puedan ser valorados por los ciudadanos, supone que el precio de la vivienda siga subiendo. Es discutible por otra parte que se expropie suelo urbanizable por interés general, valorándose además como no urbano por no tener desarrollado el planeamiento, cuando según datos de Medio Ambiente el 80% del territorio nacional no está ocupado por el ciudadano. Orillando constitucionalides por designar porcentajes de reserva de viviendas protegidas a las Autonomías, que la oposición califique la ley como inocua puede entrar dentro de la lógica de no afectarles a los partidos el intervencionismo de las administraciones que gobiernan. Probablemente a los directamente perjudicados pueda resultarle inicua, siendo los adquirentes de vivienda los que de aprobarse opinen nefastamente sobre el resultado del derecho a vivienda entorpecido.

Los proyectos buenos tienen una sóla idea o dos como mucho. Cuando se añaden otras, se convierten en malos como ocurre en esta propuesta de ley, donde la idea que subyace es la culpabilización de los agentes del sector, siendo la administración la que siempre lleva el aúrea celestial. A la que por supuesto se le da más fórmulas para incrementar su financiación.

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