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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Salud, dinero y amor

Mª Sandra Carrasco (Basilea, Suiza)
Redacción
viernes, 26 de mayo de 2006, 21:43 h (CET)
"Qué guapa estabas, Marta, cuando eras tan delgada!"

Nuestras sociedades occidentales debaten, a veces, temas de lujosa problemática. Estamos, actualmente, preocupados por la igualdad entre los sexos. Nos indigna que mujeres y hombres cobren sueldos distintos por el mismo trabajo; las mujeres cobran menos, claro está. Y es que todo parece justificable mientras se pueda argumentar en términos de dinero. De hecho, el dinero forma parte de nuestro ideario de felicidad colectiva. Qué otra cosa podría haber más significativas que la salud, el dinero y el amor?

No obstante, miles de mujeres jóvenes siguen siendo víctimas de las exigencias sociales sobre su identidad. Y esto no cambiará con aumentarles el sueldo. La mujer debe definirse hoy por hoy a través de un cuerpo casi invisible al lado de un hombre robusto y "bien plantado". Está claro que la cuestión de la igualdad se agota en el aspecto dinerario. Hasta la salud ha pasado a un segundo plano. Incluso en un programa de la televisión pública e internacional española que se autodenomina "Saber vivir". Pone los pelos de punta escuchar la risa del presentador al comentarle una teleespectadora que su sobrepeso le impide ver la tele cómodamente o el comentario "Qué guapa estabas...cuando eras tan delgada" por parte de una presentadora inspirada en el "look" de Claudia Schiffer a una enferma de diabetes. Y es que la salud no tiene porque ser un valor en sí mismo. De hecho no lo está siendo. Lo escandaloso es que se convierte en una maquinería para hacer dinero, incluída la promoción de marcas franquiciadas. "Qué grande es la ciencia!" exclama otro de los participantes en dicho programa tras aludir a la niña que recientemente ha recibido transplantes durante nada menos que once horas. Quizás, en términos dinerarios, una persona enferma tiene un valor inferior al de una sana y cuando se nos vende salud en realidad nos implantan un chip antihumano, materialista, ya que la salud en primer lugar no se vende ni se compra ni es, por tanto, algo exterior. O acaso son la salud y el dinero lo que nos dan la vida y no la fe, la esperanza y el amor lo que nos dan salud y vida?

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