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La otra cara del deporte
Antonio Álvarez
La semana número 21 de este año 2006 pasará a la historia como una de las más negras del deporte. Durante esta semana y la pasada se han destapado dos escándalos que empañan el “fair play” y la cara saludable de dos de los deportes más importantes del Viejo Continente: el fútbol y el ciclismo.
En Italia, el Calcio ha entrado en coma. El “Moggigate” está haciendo tambalearse a uno de los equipos con más historia, la Juventus de Turín.
Luciano Moggi, Director General de la Vieja Señora, era, hasta hace unos días, el mismísimo Padrino del fútbol azzurro. Manejaba a todo el mundo, árbitros, directivos, presidentes de otros clubes, policías, futbolistas… Tal era el poder de Don Luciano que presuntamente el programa “El Proceso de Biscardi”, donde se analizaban todas las jugadas dudosas de la jornada, era utilizado por el Padrino Moggi para que aquellas jugadas dudosas a favor de la Juve quedaran en comprensibles errores arbitrales.
La magnitud de este escándalo no tiene precedentes en la historia del fútbol. Se ha descubierto que todo estaba amañado, que antes de los partidos muchos sabían ya el resultado. La Juventus ganó la liga, pero con un sabor extraño, sabiendo que tarde o temprano se la levantarán, igual que el “Moggigate” a levantado un escándalo en Italia.
El otro suceso ha sido la detención, por manejar supuestamente sustancias dopantes, de Manolo Saiz y Eufemiano Fuentes, médico de numerosos ciclistas.
A pesar de que el Director Deportivo del Liberty Seguros ha sido puesto en libertad, la estela de estas detenciones es muy espesa. Es el primer caso de esta magnitud en España, que hasta el momento sólo veía que detenciones semejantes sólo se producían en Francio o Italia. El dopaje de Roberto Heras fue un anticipo de lo que muchos ya esperábamos.
En 1969 el gran Eddy Merckx fue cazado en el Giro por doparse. Luego en el 98, el Tour nos brindó el “caso Festiana”, que supuso la concienciación por todos los aficionados de que el dopaje estaba más cerca del deporte de lo se pensaba. De ahí, a un sin fin de dopados que nos hacen ver que sería un milagro encontrar a algún ciclista en el pelotón que no manipulara su cuerpo con sustancias prohibidas.
Entre tanto escándalo se puede decir que el verdadero deporte, donde el “fair play”, la competitividad e ilusión por ganar son los reyes absolutos, sólo se puede ver en las categorías inferiores. El que les escribe se refugiará de tanto escándalo este fin de semana en el torneo de fútbol-7 de Estepota, que reúne a los 20 equipos de Primera División en categoría alevín y que nos dejarán con la boca abierta a más de uno.
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