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Un deporte contaminado
Enrique Salvatierra
Así está el ciclismo actualmente. Uno de los deportes más bellos, cae poco a poco por su propio peso, pero más aún por el peso que le proporciona que gente como Manolo Saiz y Eufemiano Fuentes estén ligados a este deporte. Porque son personas sin ni siquiera un ápice de vergüenza, sobre todo el primero, cuya prepotencia y mala educación le han llevado a protagonizar numerosas portadas de periódicos.
Por si no lo sabían, ayer se realizó la mayor operación anti-doping en España, y en ella fueron detenidos cinco personas, entre ellos las dos citadas anteriormente y a las cuales no quiero dar mayor protagonismo. Junto a las detenciones se incauto una gran cantidad de material dopante. Este puede ser un hecho que marque el declive del ciclismo, algo que ya en los últimos años venía acercándose a pasos agigantados. El fantasma del dopaje siempre a acompañado a este deporte, pero nunca tanto como en la última década.
Desde el caso Festina, han sido numerosos los casos que han salido a la luz. Y esto lleva a una concepción muy diferente de este deporte. Ya no vemos a quien gana como el mejor, sino como el que consigue doparse mejor sin que sea detectado. Una pena, ya que poca esperanza de vida le queda a un deporte contaminado y regido por la ilegalidad. Lo peor de todo es que esta ilegalidad, a veces, es incluso protegida por los organizadores para no restar importancia, ni beneficios a la imagen de su organización.
Acciones como esta, están cavando poco a poco la tumba de un deporte tan ilustre como el ciclismo. Pero operaciones como la de ayer nos dan un ápice de esperanza, para pensar que este difícil “embolao” pueda tener solución.
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