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Victoria pírrica de la democracia montenegrina

Zoya Klimenko
Redacción
miércoles, 24 de mayo de 2006, 20:43 h (CET)
Ha realizado el referéndum tan esperado por las autoridades montenegrinas. Conforme a los datos preliminares, los partidarios de un “Montenegro soberano e internacionalmente reconocido” vencieron con una diferencia insignificante del 55,5%, lo que, a propósito, pone en tela de juicio la veracidad de esos resultados, teniendo en cuenta el recurso administrativo y los inevitables errores estadísticos.

Para que los resultados del referéndum sean reconocidos era necesario que a favor de éste votara el 55% de sus participantes. Esta propuesta fue adelantada por la Unión Europea y apoyada por ambos bloques. Inmediatamente después de publicados los resultados preliminares, el Comisario de la UE para cuestiones de política exterior, Javier Solana -a propósito, arquitecto de la Unión Serbia-Montenegro-, invitó a la Unión Europea a respetar la voluntad de los ciudadanos de Montenegro. Para asegurarse la victoria en el referéndum, las autoridades llamaron a participar en éste a los montenegrinos residentes fuera de la Unión estatal Serbia-Montenegro. Muchos de ellos se hicieron eco de ese llamamiento y votaron por un Montenegro independiente. Pero la participación de los montenegrinos residentes en la Serbia vecina, unionistas en su mayoría, no ayudó a conservar la unión.

La diferencia tan insignificante entre los soberanistas y los unionistas podrá servir de pretexto que permita a los últimos impugnar los resultados del referéndum. Sin embargo, según demostró la experiencia de varios comicios presidenciales en Serbia, después de haber sido derrocado el régimen de S.Milosevic, no surtieron efecto los intentos de impugnarlos emprendidos por los partidarios de V.Kostunica quien siempre tenía la mayoría de votos, pero no ganaba las elecciones debido a las maquinaciones con las listas de electores.

Indistintamente del cariz que tome el desarrollo del acontecer, por el momento debemos partir de que desde ahora Montenegro es un Estado independiente. Por supuesto, surge la interrogante respecto a su viabilidad en el mundo contemporáneo enfrascado en la dura rivalidad entre los participantes del sistema de relaciones internacionales. En este sentido, Montenegro podrá tropezar con varios problemas políticos, además de los económicos.

Por un lado, la separación de Serbia permitirá a Montenegro, la última de las repúblicas yugoslavas, eludir el aislamiento y escapar la sombra del Tribunal Penal Internacional para la Antigua Yugoslavia, en que se encontraba junto con Serbia desde 1999, aсo en que los dirigentes de la entonces República Socialista de Yugoslavia fueron acusados de haber cometido crímenes militares. Desde aquel tiempo, la RSYu y más tarde, la Unión Serbia-Montenegro eran censuradas continuamente por la falta de deseo de colaborar con el Tribunal y cumplir su exigencia de entregarle a los acusados. A decir verdad, surge la pregunta relativa al destino de varios altos funcionarios de la Unión Serbia-Montenegro, procedentes de Montenegro (presidente del Estado, jefes de las misiones diplomáticas de la Unión en las principales capitales del mundo, etc.) Su nombramiento fue resultado de concesiones por parte de las autoridades de Serbia para conservar la unión estatal con los montenegrinos.

Por el otro, los electores albaneses exigirán inevitablemente algo a cambio por el apoyo prestado por ellos a la independencia montenegrina. Las actuales negociaciones sobre el estatus de Kosovo influirán indudablemente en la postura de los paisanos montenegrinos de los irredentistas de Kosovo. Ya a principios de 2004 se presentaban proyectos de crear una unidad territorial albanesa en Montenegro. Por consiguiente, las autoridades montenegrinas deberán comprender que con la obtención de la independencia, este foco latente de inestabilidad podrá llegar a ser real, ya que son sumamente limitadas las posibilidades de Montenegro de influir sobre éste para conservar la soberanía e integridad territorial. También es necesario tener en cuenta la tendencia hacia la reducción del número de habitantes montenegrinos en la república (en 1991 había más de 380 mil montenegrinos, y hacia 2004, unos 270 mil). Surge la interrogante respecto al estatus de los ciudadanos de Montenegro residentes en Serbia que después de la secesión de la patria, se convertirán en extranjeros en su propio país. Es poco probable que ellos lo acepten de buena gana.

Inmediatamente después de publicados los resultados preliminares, el presidente de Montenegro, Filip Vujanovic anunció la intención de sumarse al programa de la OTAN “Partenariado en aras de la paz” y proseguir negociaciones con la UE sobre la estabilización con la perspectiva de ingresar en la Unión, imposible antes debido a que Belgrado se negaba a entregar al general Ratko Mladic. La independencia de Montenegro permitirá a la OTAN ampliar su presencia en los Balcanes ya a esta parte de la antigua Yugoslavia en condiciones de legalidad, mientras que antes en el territorio de la RSYu sus contingentes sólo estaban emplazados en Kosovo. De esta manera, la Alianza comienza a realizar aquello lo que no pudo alcanzar en 1999: ocupar toda la Yugoslavia. Por aсadidura, se consigue el aislamiento de Serbia, tanto en el plano geográfico (ya sin salida al mar), lo que pone cruz y raya sobre el sueсo secular del Estado serbio, como en lo político (quedará el único país balcánico que hasta hoy no ha entregado a los principales acusados al Tribunal Penal Internacional para Antigua Yugoslavia, lo que, naturalmente, será utilizado por sus partners internacionales para seguir obteniendo preferencias).

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Zoya Klimenko, colaboradora científica del Instituto de Estudios Estratégicos de Rusia, para RIA Novosti.

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