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La 'tabla de multiplicar' para el mundo en globalización

Yuri Filippov
Redacción
martes, 23 de mayo de 2006, 01:56 h (CET)
Las cuestiones de educación serán uno de los temas centrales de la reunión en la cumbre del G8 que se celebrará este verano en San Petersburgo.

A partir del foro que se desarrolló en Colonia en 1999, en el que la educación por vez primera centró la atención de los líderes mundiales como problema global de carácter permanente, el interés hacia este tema aumenta sin cesar.

Todo el mundo reconoce que en nuestro siglo pragmático la educación se constituye en una rama económica en auge, que ofrece buenas perspectivas. La Carta de Colonia no hizo sino reflejar las tendencias arraigadas, anunciando la concepción de “estudios de por vida”, llamada a sustituir el tradicional esquema de tres eslabones: escuela primaria – secundaria – superior. Quizás resulta difícil imaginarlo, pero para centenares de millones de personas - y hasta miles de millones – nacidas a comienzos del tercer milenio el simbólico timbre de fin de estudios no resonará nunca. “Los estudios de por vida” sobrevienen con la inevitabilidad de un fenómeno cósmico y son una lógica consecuencia de los procesos globales de informatización, en cuyo contexto los conocimientos y la información resultan ser la mercancía mÁs importante. Por muy paradójico que ello parezca, pero precisamente en las condiciones de una saturación de información sin precedentes en la Historia mundial, los conocimientos se convierten en la mercancía mÁs solicitada, pues con su ayuda se realiza el crecimiento económico global y se crean nuevos puestos de trabajo y ramas enteras de la economía. El dominio de la información y los conocimientos deviene un parÁmetro económico nuevo por principio, que ha recibido el nombre de “capital humano”.

Las mÁs importantes corporaciones del mundo desde hace mucho ya introducen enérgicamente programas de formación de muchos escalones para su personal y management, actuando como pioneras en la realización de la concepción de “estudios vitalicios”. Pero sería erróneo pensar que éstos sólo les hagan falta a las corporaciones grandes. La desaparición en masa de profesiones viejas y el surgimiento de nuevas, los requisitos en permanente transformación que plantea el mercado de trabajo convierten la adquisición de nuevos conocimientos en la necesidad diaria para millones de personas del mundo entero. La pequeсa y la mediana empresa experimentan la necesidad de adquirir nueva información en aun mayor grado que los gigantes transnacionales, a los que les resulta más fácil utilizar viejos métodos de trabajo, aprovechando su posición de monopolistas en el mercado.

Desde luego, se puede disputar lo arriba expuesto. Cualquiera recordará casos en que el éxito comercial fue conseguido por una gente no muy instruida ni informada. Es sabido que ciertos millonarios eran reacios a estudiar hasta en la infancia, sin hablar ya de la edad madura. Pero las historias así (en Rusia también las hubo bastantes, todo el mundo está al tanto de las fabulosas fortunas hechas en el país en la década del 90) hoy día sólo valen para componer lecturas amenas. Pues no llevan la voz cantante en la economía mundial.

El economista estadounidense Arthur Madison ha probado que el aumento del 1% de las asignaciones para la instrucción origina el crecimiento del 0,35% del producto interno bruto. Hace un par de aсos la Organización de Cooperación Económica y Desarrollo realizó su propio estudio, llegando a averiguar que el aumento del período promedio de los estudios por 1 aсo lleva al aumento del PIB de un 3 a un 6%.

Por supuesto, el nivel educacional no es un “arma absoluta” que permita resolver todos los problemas económicos. Los participantes en la reunión en la cumbre del G8, al reunirse en San Petersburgo, van a analizar si es posible crear en el mundo contemporáneo, con sus 770 millones de analfabetos (sin contar a los niсos pequeсos), un espacio de educación único. Y si es posible hacerlo, ¿cómo garantizar el acceso a ese espacio para la gente de África, Asia y América Latina, la que no puede gastar en sus necesidades mÁs de 1 dólar al día? El presidente de Rusia, Vladimir Putin, en su reciente artículo dedicado a la agenda de la cumbre en cuestión, ha calificado de “calamidad humanitaria” y “una seria amenaza para la comunidad mundial” el problema de la escasa accesibilidad de la instrucción primaria. “El analfabetismo de vastas masas es un caldo nutritivo para la ideología de la escisión entre las civilizaciones, la propaganda de la xenofobia, el nacionalismo y el extremismo religioso, y al fin y al cabo, para el terrorismo internacional”, subrayó el presidente.

Pero esta es sólo una cara de la medalla. Lo tragicómico de la actual situación global consiste en que a veces unas personas cultas y altamente instruidas según criterios de su país, no se perciben como tales en otros, y no porque les falten conocimientos, sino debido a la disparidad de las normas adoptadas en diversos Estados, por lo que a veces un profesor extranjero se iguala en rango a un estudiante local.

Los problemas en cuestión son sólo la parte visible del iceberg. Los miembros del G8 tienen un frente muy amplio de trabajo. Primero, haría falta realizar un inventario del estado de la educación a escala mundial, para cotejar después los datos recibidos y elaborar estándares de instrucción internacionales. Sólo después de hacerlo se podrá avanzar hacia la formación de un espacio educacional global para un mundo global.

Lo complicado del plan no debe intimidarnos. Pues hubo tiempos en que hasta la tabla de multiplicar estaba al alcance de los pueblos más desarrollados solamente, además no todos los miembros de éstos la dominaban, ni mucho menos. Por supuesto, la “tabla de multiplicar” de hoy día - que incluye, como mínimo, instrucción de nivel medio, conocimiento de idiomas del trato internacional, manejo del ordenador, noción de la política internacional y otras cosas – es mucho más complicada. Pero los recursos de nuestra civilización también son muchos más ricos, y lo de utilizarlos para los fines de educación es una tarea noble desde todos los puntos de vista.

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Yuri Filippov, para RIA Novosti.
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