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Etiquetas:   La tercera puerta   -   Sección:   Opinión

Libre expresión

Jabier López de Armentia
Opinión
sábado, 20 de mayo de 2006, 22:01 h (CET)
Frecuentemente acudimos al término “libertad de expresión” para defender y recalcar nuestros derechos, pero la verdadera piedra angular de dicho concepto no puede ser otra que el respeto al resto de singularidades que se vean afectadas con nuestra teórica libertad de expresión. ¿Hasta donde llega nuestra libertad de expresión?

La libertad expresión es o por lo menos debería ser la capacidad de expresarte libremente en cualquier medio, de dar a conocer tus pensamientos, ideas o teorías. Fijada por muchos como el principal pilar de una sociedad democrática. Pero ahora bien, el limite como tal es categóricamente infinito ya que sino delimitaríamos a un espacio abstracto la tan llamada libertad. No caemos en la cuenta de que nuestra libertad puede convertirse en ostracismo y restricción para muchos otros. Al ejercer nuestro derecho a expresarnos podemos caer en el fácil mundo de la falacia e incluso herir los sentimientos o el honor de muchas personas, pueblos e incluso animales.

A la vez que dispongo que nadie es quién para hacer callar la voz libertaria de una persona también veo que esa libertad puede dañar a otra gente. Creo que este problema nos acecha a diario, siendo numerosos los ejemplos que distinguimos.

La cruzada que se ha creado a partir de la publicación de unas caricaturas sobre Mahoma en numerosos periódicos europeos es un ejemplo claro de este problema. Sin lugar a dudas, respeto la libertad de expresión de dichos periódicos y exijo que su derecho de ningún modo sea vetado, pero por otro lado veo rotundamente el daño que han podido crear en la comunidad musulmana, a la par que exijo un respeto inequívoco a la comunidad islámica.

A mi juicio el problema de las caricaturas, como muchos de los problemas actuales, tiene fácil solución. La libertad de expresión de los periódicos acaba en el momento que sobrepasa la línea del respeto, la línea que nos une al diálogo entre las personas. Quiero creer que dichos periódicos pecaron de ilusos al no saber que las caricaturas podían generar semejante polémica.

Para exigir respeto y libertad debes ser el abanderado de libertad y del respeto, pero no sólo vale en la teoría, sino en la práctica. Si nosotros, los países occidentales presumimos allá donde vamos que nuestro modelo democrático es el mejor. No podemos olvidarnos de ese respeto que pedimos y sobretodo decimos tener, publicando unas caricaturas que sabemos de antemano que ofenderían a nuestra comunidad vecina, los musulmanes.

El respeto nos hará ser mas libres, la libertad nos hará ser mejores personas.

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