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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Irán, Bielorrusia y la OCSh

Dmitri Kósyrev
Redacción
sábado, 20 de mayo de 2006, 22:01 h (CET)
En el período previsible Irán, Bielorrusia y otros países considerados habitualmente como futuros miembros de derechos plenos de la Organización de Cooperación de Shanghai (OCSh), no se incorporarán a sus filas. Esto se debe a la necesidad para la OCSh de dedicarse a la integración económica del Asia Central y crear el espacio común de cooperación regional humanitaria. Lo patentizan la marcha y los resultados de la reunión que el Consejo de Cancilleres de los países miembros realizó en Shanghai un mes antes de que se celebre su Cumbre jubilar. La OCSh celebrará su quinto aniversario y el décimo, las Cumbres anuales sobre la seguridad de las fronteras comunes consideradas como predecesor de la misma.

Precisamente el aniversario obligó a los miembros de la Organización a declarar en serio que sin las fronteras bien marcadas de la región, la OCSh se verá sumida en la crisis, ya que los juegos geopolíticos ponen obstáculos a la eficiencia real de la misma.

La reunión ministerial tenía el carácter de trabajo y no se esperaban sensaciones algunas. Ahora la actividad de la OCSh como organización internacional se está diluyendo en infinidad de temas y programas relacionados con los ministerios de Defensa, Cultura, Educación, Economía, etc. Los ministerios de Asuntos Exteriores de los seis países, además de aunar estos esfuerzos en un sistema único, se dedican a mantener el orden en la propia estructura de la OCSh como organización.

Y, al parecer, ellos observan tensión peligrosa en esa estructura. Los seis países no logran poner en orden la multitud de nuevas iniciativas que invaden la organización y su aparato, y por esta razón tienen que desprenderse de todo lo excesivo. Al principio, se verá suspendida por un plazo indefinido la admisión de otros países a la OCSh.

El ministro de Exteriores de Kazajstán, Kasymjomar Tokáev, el primero en intervenir en la reunión, después de haber saludado a los presentes, declaró: Kazajstán estima necesario suspender por un tiempo la admisión de nuevos miembros a la OCSh.

La práctica totalidad de sus colegas apoyó lo dicho.

Por ejemplo, Serguei Lavrov dijo que existen varias formas de colaboración de la OCSh con otros Estados: Afganistán, verbigracia, participa en algunas actividades de la misma en calidad de invitado.

Dicho en otros términos, la OCSh ni siquiera puede ensayar el sistema de trabajo con observadores y otros partners, y, por si fuera poco, surge la perspectiva del aumento numérico de sus miembros de derechos plenos con sus juegos, netamente políticos en muchas ocasiones.

Procede seсalar que hoy de la OCSh forman parte Kazajstán, Kirguizistán, China, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán, junto con Mongolia, Paquistán, la India e Irán con estatuto de observadores. Es de notar que los tres últimos obtuvieron ese estatuto hace un aсo.

Entonces, los politólogos que apenas conocían el verdadero mecanismo de trabajo de la OCSh, se alegraban de sus éxitos, y con razón, ya que ésta atrae a cuantos tienen intereses serios en el Asia Central. Al sumar la población de estos países, el efecto publicitario será inverosímil.

Pero ¿qué pasó ahora? Por motivos comprensibles, todos se interesaron, verbigracia, por si fuera admitido este verano Irán como miembro de derechos plenos. En Shanghai se dio respuesta clara: no. La OCSh no podrá admitir ahora a Irán con sus relaciones complicadas con EE UU y la OIEA, ni a la Bielorrusia europea, ni a Paquistán que intenta adquirir nuevas amistades en el contexto de la aproximación indio-norteamericana recién iniciada.

No se trata sólo de que falte comprensión – y los documentos- relativos a aquello que trae consigo la incorporación de nuevos países a la OCSh. ¿Será necesario someter a examen, por ejemplo, todo el sistema de sus acuerdos con otros Estados?

El problema es que en torno a la OCSh hay demasiada política, palabras y declaraciones sobre temas generales. Nuevos miembros traen nuevas declaraciones. En resumidas cuentas, según información disponible, al presidente de Irán, Mohammed Ahmadineyad, invitado a la próxima Cumbre en Shanghai, se le rogó mucho hablar menos de Norteamérica o Israel y concentrarse en el papel que desempeсa Irán como partner económico de la región.

Lo principal es la economía. Es la razón de ser. En una palabra, la OCSh presupone garantizar la seguridad y el desarrollo económico y social del Asia Central, nada más.

Al responder a la pregunta del autor de estas líneas, Kasymjomar Tokáev dijo: creemos que la economía es prioridad para la OCSh siendo de notar que en el marco de la cooperación económica especial importancia, a nuestro modo de ver, como Estado de tránsito, revisten grandes proyectos en materia de transporte, comunicaciones y recursos energéticos y, además, la política relacionada con el tendido de oleo- y gasoductos. El programa de cooperación económica fue aprobado en Bishkek en septiembre de 2003.

Es muy sintomática la mención por Tokáev del plan de Bishkek que tiene casi 3 aсos, lo mismo que las reiteradas menciones por su colega de Tayikistán, Talpak Nazárov, de la Cumbre de Jefes de Gobierno de los países de la OCSh a celebrarse en Dushambé este otoсo. Allí precisamente tendrán que aparecer, por fin, los proyectos-piloto y, en general, deberá ser puesta en claro la dirección clave de su actividad: la económica.

Respectivamente, la reunión -primera en la historia- del Consejo de Negocios de la OCSh, club de empresarios de la región, marcará un acontecimiento importante de la próxima Cumbre en Shanghai. Procede seсalar que en este evento podrán participar sus colegas de los países con estatuto de observadores y consocios. El objetivo es bien sencillo: impulsar los procesos de inversión en los proyectos regionales. A estos efectos, está elaborado un mecanismo en forma de acuerdo interbancario en el marco de la OCSh destinado a suministrar dinero para los proyectos presentados por los círculos de negocios.

Deberán aparecer los conceptos del futuro sistema de relaciones entre científicos, estudiantes y periodistas del área.

Ofrece interés también el proyecto tendiente a transformar el cargo de secretario ejecutivo de la OCSh en el de secretario general. No es el juego de palabras, sino la aspiración de conceder mayores potestades a este organismo con sede en Pekín. A propósito, se espera que el chino, Chang Deguang, actual jefe del secretariado, que ha trabajado ya 3 aсos, sea sustituido por el diplomático kazajo, Bulat Nurgalíev, hoy embajador de Astana en Tokio. En general, sobre la OCSh se ciernen nuevas reformas, cuyo sentido consiste en concederle mayor eficiencia, no lustre.

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Dmitri Kósyrev, para RIA Novosti.
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