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Etiquetas:   Presos de la libertad   -   Sección:   Opinión

Permítanme que me siente

Eduardo Cassano
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
miércoles, 17 de mayo de 2006, 02:13 h (CET)
El domingo pasado salieron a la calle miles de jóvenes de 60 ciudades españolas. Se trataba de realizar una sentada, a modo de protesta, contra el abuso de los precios de los pisos y la dificultad para llegar a final de mes en una vivienda de todo menos digna.

He estado ojeando los periódicos gratuitos especialmente, y ninguno le ha dedicado más de una página al asunto. Ayer fue más interesante saber que Eva Longoria se considera la octava maravilla del mundo, que Maragall tiene serias intenciones de volver a ser candidato (¡e incluso pactar un nuevo tripartito!) o la cantidad de policías que custodiaran la previsible celebración del Barça el próximo miércoles.

Paremos aquí un segundo. La noche del 3 de mayo fueron 300 Mossos D’Esquadra los presentes, que por otra parte, no fueron suficientes para evitar los múltiples daños y asaltos a algunas tiendas. Hoy hemos sabido que si gana el Barça, serán muchos más.

Ahora volvamos al principio, pues todo se desarrolla en el mismo lugar. La Plaza Cataluña de Barcelona albergó alrededor de mil jóvenes protestando, que no luchando, por una vivienda digna. En ese mismo escenario, a muy pocos metros, una semana atrás hubo muchísimas más personas celebrando un título del Barça. ¿Esto es normal? Pero aún hay más, la celebración de la Liga se produjo en un día laborable, sin embargo la jornada del pasado domingo era un día festivo… ¿Hubo resaca tal vez?

Lo cierto es que ya escribí una columna anunciando esta protesta, contribuyendo en una pequeña parte a la multitud de emails y SMS en cadena que han ido proliferando estos días. Tal como lo pensaba entonces, dije que esta era una magnífica ocasión para demostrar que los jóvenes sabemos manifestarnos por algo más que para consumir alcohol en la calle, los botellones y muchos más derechos que, parece ser, no van acompañados de obligaciones. Me siento decepcionado, estaba equivocado.

Es normal que la protesta haya tenido poca repercusión, debido en parte a la escasa participación. De seguir así, nadie nos va a tomar en serio, serán pocos los que crean que detrás de nuestras protestas hay verdaderas intenciones de luchar para vivir un poco mejor entre todos. A la espera de que el espíritu francés de luchar por sus derechos llegue a España, permítanme que me siente a esperarlo, y seguir participando entonces.

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