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Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

Una pintada

Francisco Rodríguez Barragán
Redacción
viernes, 12 de mayo de 2006, 00:11 h (CET)
En la fachada de la Basílica de san Juan de Dios en Granada una mano sañuda ha escrito “La Iglesia que más ilumina es la que arde”. Sentí un sentimiento de rabia al leerla y un malestar que me duraba todo el día. ¿Es que volvemos al sectarismo de los viejos tiempos? ¿Una nueva explosión de odio a lo cristianos?

En otro momento volví a pasar por delante del comedor social que los Hermanos de San Juan de Dios tienen abierto junto a la basílica y allí había una masa de estrafalarios mendigos, jóvenes en su mayoría, de los que ni buscan trabajo ni nadie los contrataría, pero que esperan acompañados de sus perros a comer gratis, a cambiar de ropa, a ducharse, en las instalaciones que estos religiosos ponen a su disposición. Se me ocurrió que quizás alguno de aquellos era el autor de la pintada, aunque me arrepentí de inmediato de tan mal pensamiento.

A partir de aquí me vino a la cabeza que la pintada contenía una gran verdad: la Iglesia de Jesucristo ilumina al mundo en la medida en que arde de amor a Dios y a los hombres, empezando por los más pobres y desamparados. Una iglesia fría, ritualista y burocrática no iluminaría a nadie. Que la pintada esté precisamente en la fachada de la basílica de San Juan de Dios me da que pensar porque Juan de Dios fue ese loco de amor que oyendo a San Juan de Ávila pasa de vender estampas a consagrarse a los enfermos, a los pobres, a los locos, a los desahuciados de la sociedad. Cuando pide limosna para su hospital les dice a la gente: “Haced el bien para vosotros mismos”. Es tomado por loco y encerrado, sufre el maltrato que se dispensaba a estas personas por lo que desde su experiencia, se consagra a ellos viendo a Jesús en cada uno. Oye que le dicen: Juan de Dios, Granada será tu cruz y la granada coronada con la cruz será el escudo de los hermanos hospitalarios. Era la primera mitad del siglo XVI, la Iglesia del renacimiento lujosa y mundanizada se enfrentará a la Reforma, pero la Iglesia de los pobres, la que arde en amor a Jesús y a los hermanos ilumina mucho más que las disputas de los teólogos.

Sí, es cierto lo que dice la pintada, la Iglesia que mejor ilumina es la que arde, aunque el grafitero que la plasma no sepa la clase de fuego a que se refiere, aunque a lo mejor también a él le alcanzará el amor de la Orden Hospitalaria, la de los hijos del loco Juan de Dios.

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