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Etiquetas:   A pie de calle   -   Sección:   Opinión

Sloganes amorfos

Paco Milla
Paco Milla
miércoles, 10 de mayo de 2006, 21:40 h (CET)
Acabo de ver un anuncio en la tele que remata de la siguiente forma: ¿a un campeón lo hace el carácter o el talento? Bueno, bueno, bueno... ¿queréis de verdad entrar en estas arenas movedizas o simplemente buscar un slogan mas o menos atractivo para vuestro spot publicitario? Lo digo porque en estos temas hay mucha tela que cortar y mucha profundidad a la que descender.

Comencemos a sumergirnos: El carácter se va formando según las experiencias que vas viviendo en la vida (acepto que un tanto por ciento “x” sea genético, pero los psicólogos deportivos pueden influir muy mucho en este campo). El talento es única y exclusivamente genético, por tanto, mérito del deportista ”cero” (los psicólogos nada pueden hacer aqui).

Nada decís sobre el código genético, tipos de fibras musculares, que te predisponen a ser veloz o por el contrario a ser resistente en el tiempo (especialistas en sprint o largas distancias), fibra blanca predominante o por el contrario roja en la composición muscular, tendencia al sobrepeso, articulaciones débiles o inserciones resistentes, facilidad para asimilar calcio, tendencia a la hipertensión, funcionamiento del hígado y/o asimilación de proteínas, posibles tendencias a lesiones en los discos vertebrales, debilidad en rotulas, meniscos o ligamentos por uso, desuso, sedentarismo extremo o por el contrario sobreentrenamiento, horas dedicadas al entreno, vagancia del deportista, clima y presión de la región en la que entrena y en la que ha de competir, posibles y puntuales problemas familiares, estabilidad emocional del deportista, resistencia al stress dos semanas antes de la prueba, la semana anterior, el día antes, una hora antes del evento, si es deportista individual, si lo es de equipo, si está en un momento óptimo de su preparación anual, si es simplemente una prueba que su entrenador propuso para su preparación, en la que no se persigue ningún tipo de triunfo, sino un mero control en la preparación ascendente, si se supone que el deportista ha de estar al máximo en agosto o en diciembre, si el estudio del acido láctico sale negativo, por la falta de glucosa en el músculo en este trimestre, si ha tomado aminoácidos, si ha tenido depresión post-competición a nivel regional-nacional-europeo o mundial, dependiendo del nivel al que compita, si lo ha dejado la novia, si es masturbador intensivo, si le ha salido un grano en la nariz, si algún ojeador le ha dicho ”tú vales mucho y te vamos a fichar”, si no se lo ha dicho, si su papi tiene dinero y le ha prometido ser ejecutivo de alto nivel si aparca el deporte, si su novia le ha comentado… “el tenis o yo”, si va de fulanillas, si no va, si le pega al “porrete”… son tantos y tantos factores que flipo, con que alguien sea tan “liviano y superficial” que se quede en un simple...

¿Al campeón lo hace el carácter o el talento? ¿Queréis ser originales en las preguntas? Yo os propongo un juego: ¿por qué no serlo en las respuestas?

Por ejemplo: ¿qué tanto por ciento de “culpa” tiene un entrenador en el éxito de un deportista cuando queda campeón del mundo en cualquier disciplina? ¿Es bueno el entrenador? ¿Cuánto? ¿Es mérito del deportista? ¿Cuánto? ¿Habría sido posible con cualquier entrenador? ¿Ese entrenador habría hecho campeón a cualquier otro deportista? ¿Qué tanto por ciento de culpa tiene cada uno, repito y repetiré mil veces?

Contestadme, porque después de algunos años dedicado al deporte, son las mismas preguntas que yo me hago cada día. Hala, valor y al toro. En franmilla@gmail.com se aceptan todas las respuestas posibles y digo respuestas y digo bien. Para preguntas ya me basto yo. Respuestas son las que demando. Pues eso, sobre todo a los responsables de anuncios ligeramente anodinos (en mi opinión, claro está).

Aceptad el reto... total, solo hablamos de campeones del presente, o lo que es lo mismo, de juguetes rotos del futuro. ¿O no? Mirad, ahí os lo pongo a huevo. Podéis quedar como Dios con la respuesta simplemente diciendo que no necesariamente. ¡Coño, claro!, pero a veces las estadísticas son reales, ¡desgraciadamente, por cierto!

Miremos la base y entenderemos la cumbre. ¿Nunca habéis escuchado esto? “Mi hijo es un gran deportista (cuando ha vencido) o por el contrario, "el entrenador de mi hijo es muy malo" (cuando ha sido derrotado). No existen entrenadores muy malos ni tampoco deportistas muy buenos. Simplemente se complementan, es algo muy sencillo y a la vez tan complicado que se hace inexplicable. ¿A que sí? Óigame ¿y por qué tendría que ser explicable? ¿Acaso los milagros lo son? Pues eso mismo.

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