Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Futuro   Reflexión   Filosofía  

Huérfanos

En el sueño todo intentaba aparentar presente como medida óptima de adentrarse en el futuro
Ángel Pontones Moreno
@boucicaut71
miércoles, 17 de abril de 2019, 14:54 h (CET)

Anoche soñé con un mundo en el que hubiéramos superado cualquier tentación de mirar al pasado. Caminé por las consecuencias de planes urbanísticos que hubieran pasado de puntillas por cualquier excrecencia hecha de sillares grises, músculos con forma de maderos entrecruzados, y ojos grandes y brillantes como rosetones esmerilados. En cualquier calle del sueño el sonido imperante era a página pasada, tan acusado que durante unos segundos me pregunté sin querer que es lo que estaba dejando de leer. Al no sentir el peso de la historia descubrí que caminaba más ligero, casi ingrávido, sin cuestionarme bajo qué punto del asfalto reposarían las cenizas frías de una torre inclinada, los restos de una extraña pirámide de arenisca, o un anfiteatro colosal, o de una catedral gótica convertida hacía mucho tiempo en pavesas.

En el sueño todo intentaba aparentar presente como medida optima de adentrarse en el futuro. Pero nadie aseguraba esto último, pues los sueños tienen entre sus inconvenientes la inestabilidad. Caminar más ligero tenía como contraprestación un mareo suave, como un pequeño vértigo que me avisaba que si me retrasaba un poco, acabaría en el mismo limbo donde estaba todo aquello que teníamos en mente superar.


Se me ocurrió despertarme. Me palpe los hombros, humeantes. La piel tirante, dolorosa. Y esas imperiosas ganas de orinarme encima, de tanta agua que había trasegado de parte del personal de bomberos. Carraspeé por ver como sonaban los órganos de la laringe, sofocados de aspirar humo. Solo entonces me recosté, a la espera de los 500 millones de euros necesarios para salir de la planta de quemados, y de paso impartir carnets de solidaridad, anuncios gigantes ubicados en las fachadas de la conciencia colectiva de unos conciudadanos, que habían experimentado el miedo de perder la identidad, y quedarse a solas con un presente que aún no tenía la menor idea de como pasar a la historia.



Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Párrafos que no irán a ninguna parte. Parte II

No a los malos tratos, a la maldad. No al dolor inaugurado ni la terquedad

¿Por qué odiamos?

El odio es una enfermedad del alma que convierte en alimañas a los hombres

Nart o su legitimidad como eurodiputado

La semana pasada se ha sabido que el conocido periodista y abogado, y ahora político, Javier Nart se ha dado de baja de C´s; pero no se ha apeado de su dignidad de eurodiputado

11-S, no estaban todos

Al PP, herederos del centralismo franquista, no les gustaba nada que Catalunya se definiera como “nación”, entre otras cosas, y Mariano Rajoy, al frente de sus mesnadas recorrió España recolectando firmas contra Catalunya y su nuevo Estatut

Siempre hay salida

“Hay que exigir políticas gubernamentales sensatas”
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris