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La rivalidad por encima de todo
Daniel Lázaro
El Barça no tiene piedad ante su eterno rival. Los blaugranas no se jugaban nada y los periquitos se lo jugaban todo, pero la rivalidad existente entre los dos equipos de la Ciudad Condal se ha mantenido por encima de todo.
Rijkaard, con tiempo por delante para la final de la Champions, alineó sobre el césped del Camp Nou a Belletti, a Puyol, a Oleguer, a Sylvinho, a Edmílson, a Deco, a Eto’o, a Ronaldinho... vamos, prácticamente a todo su mejor plantel. Quitando que Eto’o quiera su Pichichi, lo del resto suena a orgullo barcelonista de machacar al rival. Cierto es que el Espanyol es claramente inferior al Barça y que todos deben jugar en igualdad de condiciones, pero nos surge la duda a todos de qué jugadores alineará el holandés en la “última” jornada ante el Athletic, equipo que todavía debe luchar por evitar el descenso al igual que el Espanyol.
Por contra, Víctor Valdés se ha quedado en el banquillo. ¿No querían revalidar su trofeo Zamora? Si prefieren esperar a que le metan tres goles a Pinto o a Cañizares, están listos. ¿No hubiera sido mejor que jugase el guardameta sin recibir goles? El promedio de goles por encuentro mejoraría mucho más rápido. La verdad, y a partido visto, Jorquera ha demostrado que es mucho mejor portero que el engominado Víctor.
Bueno, que me voy del tema. En siete o catorce días, depende de lo que se decida entre las incorregibles instituciones que gobiernan nuestro fútbol, podremos ver si en San Mamés vuelve a jugar el mismo equipo que hoy ante el Espanyol.
Sinceramente, el Espanyol tiene complicado descender de categoría, por muy mal que lo haga, ya que Racing y Alavés han comprado la mayoría de papeletas. Sin embargo, la posibilidad está ahí y esta situación ya se dio hace años cuando en idéntica situación el Barça endosó un 5-0 al Espanyol, viéndose los blanquiazules obligados a jugar la promoción de descenso.
Por una parte lo veo bien, son eternos rivales, aunque pensándolo bien... ¿qué sería de la rivalidad con el Espanyol en segunda? Una pantomima, desde luego.
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