Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   El arte de la guerra  

Humanidad

Santi Benítez
Santi Benítez
lunes, 8 de mayo de 2006, 05:09 h (CET)
Cuando oí hablar por primera vez de este tema me pareció tremendamente interesante y, ¿Por qué no?, increíblemente humano. También quiero confesar que hace mucho que quería hacer este artículo, aunque unas veces porque la actualidad nos marca un poco la inmediatez de aquello que exponemos y otras porque se hace difícil hacer un tratamiento lo suficientemente serio del tema sólo en el espacio de un artículo, no porque sea risible o cuestión de chota, todo lo contrario, sino porque abre una perspectiva novedosa para el público en general sobre lo que es la cultura o incluso la propia humanidad.

No es extraño que alguien, viendo un documental sobre primates, diga con una sonrisa en la cara que son más humanos que nosotros. Hace ya mucho tiempo que los antropólogos y naturalistas averiguaron la existencia de cultura entre los grandes primates, que la trasmiten a sus hijos, que conversan, que tienen pensamientos privados, imaginación, recuerdos temporales, autoconciencia, empatía, capacidad de engañar, curiosidad, sentido del humor, sentido del tiempo, consciencia de la muerte y son capaces de mantener una amistad que dure toda la vida. No me lo invento. Aparte de ser alguno de los argumentos del Proyecto Gran Simio*, publicaciones tan prestigiosas como Nature y National Geographic vienen haciéndose eco de ello desde hace mucho, mucho tiempo.

Obviando incluso estos argumentos, es difícil llevarle la contraria a Roger Fouts, que es actualmente co_director del Instituto para la Comunicación entre Chimpancés y Humanos, en la Universidad de Washington, cuando cuenta anécdotas sobre la interacción que se produce entre los primates y sus cuidadores. Es increíble que haya personas que nieguen el derecho de los grandes simios a existir más allá de la pura animalidad, pero difícilmente esas mismas personas podrían poner en duda la humanidad -sí, sí, humanidad- de esos grandes simios ante esas anécdotas.

Quisiera exponer una. Había una voluntaria que era la favorita de Washoe, una chimpancé; probablemente porque estaba embarazada y Washoe gustaba de preguntar por el futuro bebé de su amiga humana mediante el lenguaje de signos. Un día la voluntaria dejó de visitar a Washoe y cuando semanas después regresó, Washoe mostró su enfado dándole la espalda y marchándose a la esquina opuesta de la habitación. La voluntaria la llamó repetidas veces sin conseguir que le hiciera caso. Al final, la voluntaria le dijo - Washoe, ¿estas enfadada?. No he podido venir antes... mi bebé murió.- Washoe se giró, la miró y le preguntó (con lenguaje de signos) -¿Lloras?.- La voluntaria, asintió con la cabeza y Washoe le dijo:
- Por favor, persona, abraza.- Se fue hacia ella y se abrazaron. Dos mujeres de distinta especie se abrazaron y consolaron porque las dos habían pasado por lo mismo y cada una de ellas comprendía el dolor de la otra. Esto se llama empatía, y los chimpancés la tienen, como los humanos.

Yo diría que ante estas cosas es bastante difícil negar la humanidad de estos grandes simios.

El 25 de abril de este año el diputado socialista Francisco Garrido presentó en el Parlamento una proposición no de ley para que nuestro país se adhiera al Proyecto Gran Simio*, en una de las iniciativas que han sido más vilipendiadas y tomadas a chota por parte de la oposición. Ignacio Villa llegó a insinuar en uno de sus artículos, demostrando su ignorancia y falta de humanidad, que el grupo socialista se adhería a esta iniciativa a fin de dar el derecho a voto a los primates. No creo que tenga más que comentar al respecto ni sobre el PP ni sobre este personajillo que no conocería nadie sino fuera por el programa 59”.

Quizás, y digo sólo quizás, el ser humano consiga ser más consciente de lo que significa la humanidad como acto en si, a través del reconocimiento de dicha humanidad en estos grandes simios que, a todas luces, merecen ser reconocidos como nuestros parientes cercanos y en muchos aspectos con más derecho que nosotros a llamarse seres humanos.

Les conmino a hacerse eco de esta iniciativa y firmar la petición correspondiente en la página que tienen al pie de este humilde artículo.

Buenas noches, y buena suerte.

Suena de fondo “Total eclipse of the moom”, de Enigma.

__________________

* http://www.proyectogransimio.org/completa.htm

Noticias relacionadas

El protocolo del juramento de cargo público

La fórmula de juramento para la posesión del cargo público ha ido sufriendo modificaciones al hilo de los cambios del régimen político en España, desde el año 1958 hasta 1979

Sentido positivo de las enfermedades

La enfermedad compartida con Jesús por la fe es una fuente de consuelo y de crecimiento espiritual

Tan solo unas horas antes (I)

La sanidad, es un bien universal, al que todos tenemos derecho. Pero, ¿vamos a recibir una sanidad de calidad, en la que se prime la medicina rural?

Ucrania eligió como su gobernante a un cómico a quien tomó en serio

Zelensky ha ganado con más del 70% de los votos a su rival, el actual presidente Petro Poroshenko

Carta abierta a Gloria Serra, columnista de La Vanguardia

“El primer paso de la ignorancia es presumir de saber” Baltasar de Gracián
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris