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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

La tentación socialista

Federico Ferrando (Valencia)
Redacción
sábado, 6 de mayo de 2006, 20:39 h (CET)
De todos es sabido, y así lo ha certificado científicamente la historia, que la Revolución Bolchevique de 1.917, puso en práctica el socialismo en lo que se llamó posteriormente la U.R.S.S., extendido a multitud de naciones. La teórica socialista implicaba el favor de los más desfavorecidos, marginados por el capital, y el ascenso de la clase obrera al aparato estatal. La práctica, por el contrario, fue la dominación de la voluntad humana a través del Estado y por todos los medios al alcance del mismo, llegando al totalitarismo más radical, cuyo mayor exponente fue el genocidio protagonizado por Stalin.

Hoy día, las cosas han cambiado. Pero aunque las palabras morfológicamente signifiquen otras cosas, los conceptos socialistas son los mismos: el dominar la voluntad humana a través de un Estado Socialista que, amparado en la democracia, legisla totalitariamente, domina los medios de comunicación social y, por tanto, lleva a cabo acciones cuyos sujetos directos son cada uno de los españoles, cada individuo. El concepto “Familia” con ellos desaparece y sólo importa la individualidad personal. Así intervendrán desde el Estado en la educación de los niños, de los bachilleres, de los universitarios, legislarán para favorecer comportamientos personales controlados mediante ley con las uniones civiles homosexuales, entrega gratuita de preservativos, favoreciendo el aborto, la píldora del día después, los botellones, la promiscuidad sexual sin límites, e, incluso, regulando la apostasía de las religiones etc.

Todo va encaminado al “control estatal de la voluntad del ciudadano” incluido en la consigna mediante la que el individuo permanece en una ignorancia que tiende a anularlo, vaciarlo de todo el contenido. Lo que sucede también con otros cuerpos sociales como sindicatos, Iglesias diversas, Universidades públicas, O.N.G., cinematografía subvencionada, editoriales etc. Por lo menos, eso tenemos claro los carlistas desde nuestras vivencias a lo largo del siglo XX hasta la actualidad.

En la Segunda República de España, la consigna era “repetir la mentira mil veces hasta hacerla verdad”. En el Siglo XXI, el socialismo español, está volviendo a caer en la tentación del socialismo bolchevique de 1.917 y republicano de 1931.

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