Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Patadas en la barriga

Josep Esteve Rico (Elche)
Redacción
sábado, 6 de mayo de 2006, 04:15 h (CET)
Casi a diario ocurren hechos que claman el cielo. Son el colmo de los colmos, hasta el extremo que, conocerlos, sienta como una patada en el estómago. La noticia en la sección de sucesos de varios medios de que un individuo propinó, valga la redundancia, varias patadas o 'coces' sobre la barriga de una mujer -su esposa o ex-cónyuge, que a tanto no llega mi memoria- en una céntrica calle de la ciudad de Elche, hizo indigestárseme el desayuno.

No es manera correcta ni aceptable el hecho de ir por ahi pateando a gente y menos aún a la actual o a la anterior compañera sentimental. Hay que ser muy despiadado, bruto y bestia para actuar tan descerebradamente. Además de ser una actitud delictiva, se trata de una actuación totalmente incivilizada e irracional, impropia de un ser humano, movida por bajos instintos.

En plena calle céntrica y sin piedad alguna, sin cortarse ni un pelo y sin que nadie pudiera impedirlo, el susodicho individuo se ensañó a patadones con el vientre de la mujer. Borracho o no, drogado o no, perturbado o no; el caso es que el tipo se pasó más de cuatro pueblos a coz limpia y haciendo caso omiso se paseó por el forro de la entrepierna todas las normas cívicas habidas y por haber: el respeto, la educación , la tolerancia y la moralidad.

No me extraña que con hechos como éste aumente tanto y tan rápido la violencia de géneros. Otrora y hasta bien poco se daban hechos violentos en los hogares que apenas trascendían socialmente. Hoy, cada vez más, proliferan las sonoras y agresivas palizas y los insultos a grito pelado, en público, a plena luz, al exterior. Sin pudor ni timidez. Sin cohibirse ni esconderse. Claramente, a la entrada de locales públicos y comercios.

La violencia urbana es de asfalto y aceras. Aceras, que lamentablemente suelen mancharse de sangre de aquellas personas agredidas. Los hechos se producen ante la mirada atónita de transeúntes y conductores que no se atreven a intervenir en defensa de la víctima por miedo a sufrir agresión física y verbal -e incluso de arma blanca- por quien maltrata violentamente. A ver quién se atreve, so pena de recibir un navajazo o una lluvia de palos, pues los improperios son más leves y llevaderos.

Pero la palabra con sangre NO entra. Haz el AMOR, -así, en mayúsculas- y no la VIOLENCIA. Por una sociedad sin patadas en la barriga.

Noticias relacionadas

Thanksgiving’s day

El Black Friday será una marabunta de compradores compulsivos de unas rebajas que no tengo yo muy claro que sean tales

El otro 20N

En la actualidad sigue el mismo partido y otros que mantienen el ideario antidemocrático y fascista

Estrasburgo y la exhumación de Franco. Torra y sus ínfulas

Socialistas y soberanistas catalanes quieren morder un hueso demasiado grande para sus quijadas

En cada niño nace un trozo de cielo

Un privilegio en el ocaso de nuestros andares y una gracia

Por fin

Ya era hora. Por fin han valorado el buen hacer de los malagueños
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris