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Tags: Opinión · El arte de la guerra
Evo Morales
Santi Benítez
Santi Benítez
jueves, 4 de mayo de 2006, 01:28
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Evidentemente, no es que cogiera a nadie de sorpresa el paso dado por Evo Morales al tomar la decisión de nacionalizar los hidrocarburos bolivianos. No sólo es que lo viniera advirtiendo desde que tomó posesión del cargo de Presidente electo de la República, es que, además, era una de las promesas electorales que hizo a lo largo de la campaña que lo llevó a ocupar el cargo con los votos del 54% del electorado.

Ya en el pasado se hicieron intentos al respecto; David Toro en 1937 y Alfredo Ovando Candía en 1970. Aunque, por lo menos en intenciones, existe una diferencia notable con quienes lo intentaron anteriormente, Morales ha advertido que esta es la nacionalización de hidrocarburos definitiva y que se tomarán las medidas pertinentes para que el Estado boliviano no vuelva a perder la gestión de estos recursos.

No es de extrañar que esta nacionalización se produzca, y que se produzca en los términos que está llevándose a cabo. Las razones son bien sencillas. Antes de la capitalización de los hidrocarburos, emprendida por el gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, el Estado boliviano recibía unos ingresos por la explotación de estos recursos de trescientos millones de dólares, a partir de esa capitalización los ingresos jamás superaron los ciento cuarenta millones netos, aunque se maquilló de forma que pareciera más. Esta nacionalización, basada en las llamadas regalías, elevarán los ingresos del Estado boliviano por explotación de hidrocarburos a setecientos ochenta millones de dólares, que Morales pretende dedicar a políticas económicas y sociales.

La forma no ha sido al más puro estilo de las nacionalizaciones de recursos naturales como las ocurridas en otros países. En principio lo que se nacionaliza son acciones de las empresas Chaco S.A.; Andina S.A., Transredes S.A.; Petrobras Bolivia; Refinación S.A. y Compañía Logística de Hidrocarburos de Bolivia S.A, suficientes como para que el Estado obtenga el cincuenta más uno por ciento del total. Está claro que no tenía lógica de ningún tipo que el Estado no interviniera en la gestión de sus recursos naturales, sobre todo teniendo en cuenta los niveles de pobreza en los que la mayoría de la población boliviana se encuentra, siendo, como son, el segundo país sudamericano en producción de hidrocarburos con un total de más de cien millones de pies cúbicos día.

No es la primera vez que lo digo, pero no me importa repetirlo, no tiene lógica de ningún tipo que los dueños de las riquezas naturales del planeta, los dueños de los recursos naturales más extensos de la Tierra, estén sumidos en la más absoluta pobreza. Y están sumidos en la más absoluta pobreza porque esos recursos están siendo explotados por empresas foráneas en régimen de expoliación.

Puede que no guste la medida de Evo Morales, puede que a muchos les parezca una forma poco occidental, civilizada y neoliberal de sacar provecho de unos recursos que le son propios al Estado boliviano y a sus ciudadanos. Lo que no tiene vuelta de hoja es que es necesario, fue advertido con tiempo, y además, se ha dado plazo de tiempo a las empresas foráneas que explotaban esos recursos a fin de que se adapten a los nuevos contratos que se les ofrecen. Podría parecer que las empresas sólo tienen que negarse a seguir explotando esos recursos. La realidad es que más de la mitad de ellas ya están en trámites de negociación para continuar trabajando en Bolivia. Sería interesante analizar como es posible que hace sólo unos meses esas mismas empresas dijeran que no sería rentable variar los contratos de explotación, y ahora resulta que sigue siendo rentable. Y entre ellas meto a REPSOL.

A esta medida hay que sumarle que Bolivia ha anunciado que no renovará sus acuerdos financieros con el FMI, lo que cerrará un ciclo de veinte años de dependencia económica de este organismo y, por lo tanto, el abandono de los postulados económicos neoliberales – cosa que, por otra parte, deberían hacer el total de los países del tercer mundo agobiados por sus deudas con este organismo y en posesión de recursos naturales de gran valor.

Leía hace poco a alguien que decía algo así como que Evo Morales tenía pinta de seguir los pasos de Lula en Brasil. Yo diría que está siendo fiel a aquello para lo que fue elegido, que, por otro lado, no es sino para aquello para lo que el pueblo ha puesto en él su confianza.

“(...) No es posible que algunos sigan buscando como saquear, explotar, marginar. No solo nosotros queremos vivir bien, seguramente algunos tienen derecho a vivir mejor, tienen todo el derecho a vivir mejor, pero sin explotar, sin robar, sin humillar, sin someter a la esclavitud. Eso debe cambiar hermanas y hermanos. (...)” *

Evo Morales (Discurso de toma de posesión)

Buenas noches, y buena suerte...
Suena de fondo “Lágrimas de Oro”, de Manu Chao.
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* http://www.noticiasbolivianas.com/tr05.php

 
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