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Etiquetas:   Momento de reflexión   -   Sección:   Opinión

Pederastia

Octavi Perena
Octavi Pereña
miércoles, 3 de mayo de 2006, 23:28 h (CET)
Bosco Palacios en su escrito "Destapados pederastas en televisión" dice que a las 00,38 de la madrugada se pudo leer en la pantalla del televisor el siguiente mensaje: "Busco chica de 14 a 16 años. Para ser mi niñita. No mayores ni tíos…" (El número de teléfono completo). Una llamada a este número y una pregunta solicitando edad. 15 fue la respuesta que se le dio. En su escrito el periodista hace una afirmación muy sorprendente y a la vez muy preocupante: El canal 39 de Madrid (antigua Telesierra) y la mayoría de las televisiones locales de España continúan emitiendo todas las noches mensajes solicitando sexo, posibilitando el contacto directo entre usuarios, y en algunos (como en este caso) consintiendo y facilitando la pederastia. Una vez más, se está permitiendo un delito y continúan sin tomarse medidas legales. Algo incomprensible, entendiendo que es una infracción a la vista de todos y sería sencillo y rápido de localizar y atajar".

De ser cierto el contenido del escrito de Bosco Palacios, me imagino que sí porque en caso contrario el periodista se hubiese envuelto en un litigio por difamación, cosa que no ha ocurrido. El hecho de que no se tomen medidas drásticas en la lucha contra la pederastia, ¿significa esta pasividad que la resolución del problema no es prioritario? De momento todavía existe una cierta repugnancia a dicha práctica sexual. ¿Quién nos garantiza que su rechazo será permanente y que los pederastas deberán realizar sus actividades nauseabundas en la clandestinidad para eludir, en lo posible, el peso de la ley?

Recordemos que en parte, nuestra cultura se fundamenta en los valores que nos ha transmitido la Grecia clásica. Es de todos conocido que la pederastia estaba reconocida en aquella sociedad y que sus filósofos más prestigiosos la practicaban. Tampoco hemos de olvidar que nuestra civilización también se fundamenta en los valores cristianos que han llegado hasta nosotros a través de la Biblia. Entre las enseñanzas éticas que brotan de las Escrituras cristianas tiene un peso específico la sexual. A pesar que este libo sagrado no dice nada de la pederastia se puede deducir que no está permitida y que su práctica es pecaminosa. Dado que las enseñanzas éticas de la Biblia y, en especial las sexuales no tienen buena acogida en nuestra sociedad, veo difícil que la lucha contra la pederastia de buenos resultados y, que en un futuro no demasiado lejano se la reconozca como una alternativa sexual lícita como lo ha sido la homosexualidad.

La luz que irradia la Biblia ha llegado hasta nosotros a pesar de las tinieblas que transmiten algunos hombres que diciéndose siervos de Dios han intentado impedirlo. A nosotros nos toca saber distinguir la luz de las tinieblas y pasar por alto los errores humanos con el propósito de hacernos nuestros los preceptos que pueden alejarnos de los despropósitos del pasado y conducirnos a tomar decisiones que nos hagan mejores personas. Muy apropiadas para el tema motivo de consideración, son las palabras de Jesús: "El que tiene oídos para oír, oiga" (Mateo,11:15).

¿Está realmente interesado el lector en resolver el problema de la pederastia? Preste atención a la causa que lo origina.

El apóstol Pablo, escribiendo a los cristianos de Roma dice que se puede conocer a Dios por las obras de la creación. A pesar de la claridad con que hablan dichas maravillas, el ser humano no hace caso de lo que ven sus ojos y en vez de adorar al Creador venera a la creación y a dioses que se ha fabricado con sus propias manos. El resultado de dicho disparate es un corazón entenebrecido. Presumiendo de ser sabios los hombres se comportan como necios. El resultado de su insensatez es darse a pasiones vergonzosas y a prácticas sexuales contra natura (Romanos,1:18-32).

A pesar de que algunos dicen que los preceptos bíblicos anulan la personalidad y la libertad humana, lo cierto es que tenerlos en cuenta mejora a la persona que lo hace y el entorno social en el que se mueve. Por decirlo de alguna manera, la Biblia es el detergente que limpia el corazón y hace desaparecer comportamientos como la pederastia que tanto nos escandalizan.

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