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Ay, Mariano, Mariano...
Santi Benítez
Querido Mariano, te escribo estas líneas para agradecerte ese artículo tan bonito que publicaste en el Faro de Vigo, 4 de marzo de 1983, para hacernos llegar tus delicados gustos en cuanto a literatura y, de paso, hacer patria, que no hay que desaprovechar la ocasión cuando la pintan calva, a ver si hay alguno con un pelo de tonto y te suena la campana.
No te voy a decir que mis gustos en cuanto a lectura coincidan con los tuyos, lo que si te voy a aclarar es que ha sido bueno que le hicieras esa propaganda al librico en cuestión porque así me ahorro el remordimiento de haber visto siquiera la portada.
Quería preguntarte, que seguro que lo sabes, si se te ocurre a quien me has recordado haciendo esos quiebros entre genética, derechos históricos plasmados en escritos del siglo VI antes de Cristo y el derecho de los “capaces” de alta estirpe. Ya digo, como sé que lo sabes no te lo voy a explicar, pero que tengas claro que tuve que mirarme de nuevo el título del libro porque pensé que estabas haciendo alguna reseña del Mein Kamp.
Y tú dirás, ¿Todo esto a que viene? Mira Mariano, yo no sé si es que no te has dado cuenta, pero es que no queda muy liberal, en el sentido político del término, que digas eso de que los seres humanos no son iguales en derechos y deberes, que no son iguales ante la ley o que no deban tener iguales oportunidades, independientemente de la “estirpe” de la que provengan. Mariano, yo entiendo que, estando en el partido en el que estás, sientas morriña de tiempos pretéritos, no sólo de los cercanos cuando casi conseguís que las “estirpes” fueran las únicas en tener Educación y Sanidad de calidad – que para eso tienen dinero para pagarla – sino también de los lejanos en los que sólo estudiaba fulanito de tal en la universidad y las niñas bien iban a Londres a guardar la línea mientras el resto se aguantaba las barrigas o echaban mano del perejil, cuando no la palmaban en la mesa de alguna cocina. Porque esos tiempos, Mariano, no son como las golondrinas, esos tiempos, no volverán.
También he visto que confundes conceptos. Te he dado el beneficio de la duda porque con esa cara no creo que lo hayas hecho a mala uva. Mira Mariano, progreso es acción de ir hacia delante, no volver hacia atrás, Mariano, ir hacia delante, por mucho que añores otros tiempos, hacia delante. Y ya que estamos, me gustaría que te quedara algo claro – Sé que te va a doler, pero para que estamos los amigos. – Mariano, tú no eres un liberal. Ese término, liberal, nos corresponde por derecho propio a los progresistas, no a los conservadores ni a los reaccionarios, a los progresistas, que somos los que defendemos ideas políticas y sociales avanzadas.
Y por último, Mariano, quisiera hacerte una pregunta, así, de sopetón. Es la misma que le hago siempre a otro que le gusta llamarse a si mismo “liberal”. A estas alturas de la película ¿A quién te creías que ibas a engañar?
Buenas noches, y buena suerte...
Suena de fondo “Si tú me dices ven...”, Los Panchos.
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