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Érase una vez un sueño...
Enrique Salvatierra
En el cual un equipo de una pequeña ciudad española, iniciaba su andadura en la competición más importante de Europa por primera vez en su historia. En ella, fue paseando su estilo de juego, técnico y de toque, por todos los feudos europeos, desde los más pequeños, como el de Glasgow Rangers, hasta colosos como San Siro o Highbury, donde tuvo el honor de disputar el último partido que acoge en esta competición. Así continuaba, soñando, hasta el martes. Se jugaban mucho, pero apenas tenían que perder, y lo demostraron en el campo, dándole un autentico baño de fútbol al Arsenal de Wenger y Henry, pero este deporte a veces es algo injusto, y el submarino amarillo, que es de quien estamos hablando por si no lo sabían, se quedo en la cuneta, a las puertas de la gran final de París.
A pesar del gran fútbol desplegado por los de Pellegrini, o de las tres clarísimas ocasiones de gol de las que disputo Guille Franco, todo el resumen del partido se centra en una jugada aislada: el penalti de Riquelme. En ese instante se pararon todos los corazones ingleses, mientras que el del argentino, frío por naturaleza, se derritió ante la ocasión errada. Con esa imagen, muestra de las dos caras del fútbol, frustración y alegría, se esfumó el sueño, un sueño que había mantenido en vilo no solo a una ciudad, sino a un país al completo. Pero como bien dijo el gran Calderón de la Barca, “la vida es sueño y los sueños, sueños son”.
Hasta aquí llegó el del Villarreal, que mereció continuarlo, pero así es el fútbol. Lo mejor de todo fue que cayo como un grande, fiel a sus principios, jugando al fútbol y dándole un repaso a un Arsenal que difícilmente olvidará el sufrimiento del partido de vuelta.
Bonito fue el sueño del Villarreal, pero mejor aún es el que está viviendo el Barcelona, que anoche eliminó al Milán en la final anticipada de la Copa de Europa, y se mete doce años después en una final de Champions, en la cual parte como máximo favorito para llevarse el tan ansiado título a las vitrinas cules.
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