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Los programas de Juan y Medio

Francisco Rodríguez
Redacción
miércoles, 26 de abril de 2006, 20:31 h (CET)
Juan y Medio, en Canal Sur, tiene un programa diario, Punto y Medio, con el que consigue mantener el interés de muchísimos espectadores y en el que se ofrece la presencia de un grupo de personas que buscan pareja, para lo cual han contado su vida previamente a los documentalistas del programa y después con la ayuda, siempre simpática, de Juan y Medio la exponen a la audiencia esperando que algún o algunos televidentes se sientan interesados, descuelguen el teléfono y concierten una entrevista.

También tiene otro programa, de frecuencia semanal, titulado: ¡menuda noche! en el cual con un elenco fijo de pequeños, la actuación puntual de otros y el acompañamiento de algún famoso consigue, con indudable simpatía y maestría, hacer pasar una agradable velada a los espectadores.

En una programación televisiva tan cargada de salsa rosa, famoseo basuriento, provocaciones y otros desmanes, hay que agradecer que este presentador ofrezca algo diferente, pero que también debemos analizar para descubrir todo lo que tenga de positivo y de negativo. No es inteligente ver la televisión pasivamente, sin ejercitar nuestra capacidad de raciocinio, sin hacer el esfuerzo de pensar con nuestra propia cabeza.

En primer lugar las personas que buscan pareja y recurren para ello a un programa de televisión ¿qué les pasa? Muchos son mayores, otros no tanto, pero todos tienen, al parecer, un grave problema de soledad. Me pregunto si se trata de personas carentes de relaciones sociales en su propio entorno. Buscar pareja es algo serio e importante y pienso que sería más fácil conocer las condiciones personales de convecinos que arriesgarse a una especie de “cita a ciegas” con alguien desconocido, lo que puede aplicarse tanto al que se decide a mostrarse en el programa como al que llama por teléfono. Da la impresión que las personas conocidas de estos aspirantes a emparejar no son aceptables o no los van a aceptar pues es difícil pensar que no existan.

Hay viudos y viudas que se sienten solos y buscan pareja para tratar de resolver su problema. Creo sinceramente que la relación de pareja es la más completa que puede darse pero estos emparejamientos un tanto extemporáneos, fraguados en estas citas televisivas ¿dan resultado? En algunos programas presenta a parejas de mayores que han tenido éxito y muestran en el plató televisivo su enamoramiento. Quizás no será posible un seguimiento de todas estas personas, aunque quizás convendría conocer algo más de los resultados del programa. La necesidad de pareja a ciertas edades ¿no será que pone de manifiesto que no existen otras relaciones familiares que podrían evitar la sensación de soledad?

Hay otros muchos que son separados o divorciados. Buscan pareja al azar después de tener la experiencia de una relación rota. ¿Cuántos han conseguido una pareja que pueda ser más satisfactoria que la que se rompió?
Son pocos los casos en que muestran el deseo de un matrimonio legal o canónico. La mayoría se muestran partidarios de convivir sin más. Vendrían a ser una especie de matrimonios a prueba con una duración tácita de “mientras dure”.

La audiencia de este programa debe ser numerosa, pues si se mantiene tanto tiempo es que su share sera muy bueno. Está claro que a mucha gente le gusta saber de vidas ajenas y no solo de vidas de famosos sino también de gente corriente capaz de contar su vida en público. ¿Será la ilusión de ser “famosos por un cuarto de hora”?

El programa de los niños “Menuda Gente” me hace pasar un buen rato y reir muchísimo, pero el hecho de que haya una plantilla permanente de niños graciosos contando chistes o cantando me da que pensar. Sus actuaciones semana tras semana exigen un guión a aprender. ¿No estaremos en presencia de niños amaestrados para que muestren sus gracias? ¿Qué será de ellos después? Los niños prodigio no tuvieron nunca un buen encaje cuando dejaron de serlo. ¿No saldrán perjudicados estos pequeños con esta experiencia? Y es que no se trata de una ocasión puntual sino de un programa semanal en el que, por ejemplo, una niña de cinco años canta una canción diferente cada vez. Si tiene que aprender letras, música y gestos distintos cada semana ¿no será quizás algo excesivo para la pequeña que tendrá que estar dedicada totalmente a sus actuaciones?.

Los programas basura llevan a gente que se vende y sabe lo que hace. En estos programas, que nos resultan tan simpáticos, los protagonistas no creo que sepan bien lo que se hacen. ¿Hay alguien que sí lo sabe y cobra por ello?

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