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Etiquetas:   Filosofía   PERIODISTAS   Biblia  

La palabra construye o destruye. Sepamos elegir

Políticamente incorrecto
Octavi Pereña
martes, 19 de marzo de 2019, 09:49 h (CET)

La periodista Núria Escur le pregunta a Grtegorio Luri, filósofo y escritor: Su lista de lo “políticamente incorrecto” es larguísima. La respuesta que le da el pensador: “Es incorrecto decir las cosas por su nombre. Lo peor es que hemos perdido la espontaneidad por no pecar. Hoy se debe ser jesuítico cuando pronunciamos una palabra para no molestar a nadie. Y eso es hipocresía”.


Hoy con la filosofía de lo “políticamente incorrecto” tan arraigada en nuestra sociedad acostumbramos a no decir las cosas por su nombre. La filosofía de lo “políticamente incorrecto” puede ser beneficiosa a corto plazo. A la larga se convierte en un boomerang que se gira en contra de quienes creen que lo “políticamente incorrecto” es una buena manera de andar por este mundo. La actriz Paz Vega es una digna representante de lo “políticamente incorrecto” cuando el periodista Juan Luís Álvarez le pregunta: ¿Con qué pecado eres más indulgente? La actriz le responde: “Con la mentira. A veces incluso es necesaria”.


El periodista Roger Cohen, escribe: “Es cierto que la invasión de Irak se basó en la falsedad. Ahora el presidente de Estados Unidos acusa a The New York Times y Washington Post, dos pilares de la Republica, de difundir noticias falsas, estamos entrando en un mundo en que dos más dos es igual a cinco”.


Ahora que VOX parece ser que crece como la espuma, el “cordón sanitario” con que se pretende cortarle las alas no será efectivo a no ser que se denuncien las mentiras, como escribe Roger Cohen: “La indiferencia ante la verdad y la mentira es una de las condiciones previa al fascismo. Cuando cae la verdad cae la libertad…Mezclar lo que es verdad y lo que es falso es propio de las dictaduras”. Desconozco si el periodista norteamericano es cristiano o no. Su postura ante la verdad y la mentira es muy evangélica.


Cuando quien fue el primer presidente de Estados Unidos era un niño arrancó un cerezo que su padre había plantado recientemente. ¿Quién ha sido? Dijo el padre furioso. El chico reconoció su culpa. El padre le dijo: “Lamento haber perdido el cerezo, pero me alegra que hayas tenido el valor de decir la verdad. No lo olvides nunca hijo mío”. Hoy que nos encontramos en la era de la posverdad, ¿cuántos padres daría este consejo a sus hijos?


Jesús dijo: “De cierto os digo, que si no os volvéis y hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). ¿Qué caracteriza a los niños? Que son espontáneos en su hablar. Dicen las cosas tal cual son. A veces ponen a sus padres en evidencia y los hacen enrojecer porque dicen las cosas tal como las han visto. Los años transcurren y los niños van perdiendo la espontaneidad por seguir el modelo de expresarse de sus padres en el que prevalece lo “políticamente incorrecto”. No pueden ni podrán recuperar la espontaneidad de cuando eran niños. Les ayudará a ser adultos, si no es con la espontaneidad de los niños de decir la verdad, sí hacerlo responsablemente si se dejan guiar por lo que enseña la Biblia.


La condensación ética se encuentra en los Diez Mandamientos. El noveno dice: “No hablará contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20:16). No especifica mentiras. El mandamiento puede resumirse así: “No mentirás”. No clasifica la mentira como se os ha enseñado en la infancia: en veniales y mortales. Prohíbe radicalmente mentir. El mandamiento condena lo que se considera mentira piadosa con l que se diluye el mandamiento: no mentirás jamás. El mandamiento denuncia a toda la humanidad. Quien diga que no lo ha transgredido nunca, que sea el primero en lanzar la piedra. De la misma manera que lo hicieron aquellos que querían apedrear a la mujer adúltera, nos veremos obligados a retirarnos avergonzados del escenario.


Jesús con claridad meridiana nos dice lo que tenemos que hacer con la lengua: “Sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, del maligno procede” (Mateo 5: 37). Por nacimiento natural, espiritualmente hablando, somos hijos del diablo “que es mentiroso y padre de la mentira” (Juan 8:44). Es por esto que la mentira es universal y espontánea. No se la puede frenar a no ser que se cambie de padre espiritual. Este cambio únicamente puede producirse con la conversión a Jesús que es quien transforma al creyente en un hijo de Dios por adopción” (Gálatas 4: 4-7). Con la conversión a Jesús y con la recepción del Espíritu Santo comienza un nuevo andar en que es posible que el hablar sea “Sí, sí; no, no” tal como el Señor desea que lo hagamos.

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