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Por una vivienda digna
Eduardo Cassano
"Este año baja la vivienda, la burbuja inmobiliaria va a explotar en breve". ¿Cuantos años llevamos escuchando esto? La realidad es otra muy distinta, los precios de los pisos siguen subiendo sin parar. Parece increíble, pero a pesar de que en los últimos diez años la vivienda ha subido un 164%, la gente sigue comprando pisos como el que compra churros. ¿De dónde sale el dinero si el trabajo es tan inestable o no está bien remunerado? Recordemos que no somos precisamente la primera potencia europea en cuanto a salarios.
El Gobierno ha informado de que la vivienda ha subido un 12% en el último año. Tal vez este sea el problema que más se le atraganta, y no olvidemos que al fin y al cabo es el más importante para todos nosotros. No sólo para los jóvenes que necesitan independizarse, también para aquellos matrimonios que hoy están juntos y mañana no. Y sino que le pregunten al hombre que se acaba de divorciar, tiene que pagar una pensión a su mujer y se ha quedado sin el piso. ¿Qué banco le da una hipoteca si ya tiene más de 35 años? A vivir de alquiler, y gracias. O sino, a compartir piso y vivir una segunda juventud... todo tiene su lado bueno.
Ese es el mayor problema que veo a menudo en la sociedad, la falta solidaridad y sensibilizarse con los problemas ajenos. ¿Qué no va conmigo el tema? Pues pongo el Salsa Rosa y me entretengo. Pero no debería ser así, es muy fácil quejarse a diario en las colas de los mercados o la barra de cualquier bar. Pero a la hora de la verdad, cada uno va a lo suyo y sólo protesta cuando le conviene.
Esta columna es para informar que el próximo 14 de mayo los jóvenes celebran en toda España una gran Macrosentada por una vivienda digna. Como no se ha incluido la barra libre de alcohol en los miles de correos electrónicos y mensajes SMS enviados, apenas se ha dado a conocer la noticia. Es curioso comprobar como se trata a la juventud cuando ocurre algo negativo, que siempre aparece en todas las portadas de los medios de comunicación, y se critica. Sin embargo, cuando esos mismos jóvenes luchan por sus derechos, es una noticia más.
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