Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Algo más que palabras   Reflexión   ONU   Medio Ambiente  

¿Cara de tristeza o pesimismo en el alma?

“Debemos prepararnos para la lucha espiritual”
Víctor Corcoba
jueves, 14 de marzo de 2019, 16:28 h (CET)

El gran riesgo del mundo de hoy es proseguir con un estilo de vida que no entiende de vínculos entre las personas, deshumanizándolo todo y debilitando nuestro propio desarrollo humanístico. De ahí, la importancia de avivar otros proyectos educativos más innovadores que nos enseñen a pensar críticamente, al menos para poder discernir, y optar por un camino de maduración en valores. Sólo así podremos volver a empezar a ilusionarnos, a crecer y a despojarnos de esta cara de funeral, que todos llevamos consigo alguna vez. La desconfianza y la decepción parecen estar presentes en la mirada de muchas personas. La falta de consideración hacia nuestros análogos y el cúmulo de hechos agresivos nos dejan sin una sonrisa en los labios. Por otra parte, hay un juego de competitividad que nos ahorca. Prolifera la ley del más fuerte. La gente que no es productiva se le ralla y se abandona. Todo está como muy dividido por intereses de mercado, y ante este mundo tan cruelmente fragmentado, los conflictos no cesan. Ojalá aprendamos a entendernos, a luchar por la justicia sin violencia, a vivir tendiendo la mano para morar unidos. Hace falta calmar muchas vidas rotas, destruidas injustamente, en estado pésimo, pesimistas quizás, porque llevan consigo una enfermedad del espíritu.

Por si fuera poco el llanto, nuestra madre tierra aparenta hallarse muy dolorosa con nosotros, con tanta sobreexplotación y poco compartir. Todavía no hemos sido capaces de lograr un modelo circular de producción que asegure recursos para todos, moderando el consumo, reutilizando y reciclando en verdad, con una mayor eficiencia en el aprovechamiento. Por cierto, un informe reciente de ONU-Medio Ambiente alerta de que, si no aumentamos drásticamente las medidas para proteger el entorno, podrían producirse millones de muertes prematuras a mediados de siglo, en ciudades y regiones de Asia, Oriente Medio y África. Al parecer, la resistencia antimicrobiana va a ser una de las principales causas de muerte en 2050 debido a la contaminación de fuentes de agua dulce, y los interruptores endocrinos afectarán la fertilidad masculina y femenina, así como el avance neurológico infantil. También aquí, en nuestra casa común, hace falta poner orden, para que los agentes contaminantes cesen, ya que todos por génesis tenemos derecho a coexistir y a ser feliz, o al menos a ver la luz del sol brillar en todas partes. Sea como fuere, me niego a ver nada más que sombras. Dejemos que el arcoíris al menos cohabite en nuestro interior.

Ciertamente todo está relacionado armónicamente, y la intervención humana, ha de considerar esta biodiversidad como un depósito de energía a considerar, con el gozo que esto supone y la alegría que infunde donarse y engendrar regocijo, porque sin ese júbilo, toda existencia es inútil. Además, sin una disposición vivaz y radiante será complicado regenerarse, revivirse, puesto que la congoja del alma puede ahogarte mucho más rápido que un microorganismo. Es verdad que en un mundo angustiado y oprimido por tantos problemas es fácil tender a la desesperanza. Jamás caigamos en ello, es un sentimiento injustificado, si en realidad estamos vivos. El cambio está en nosotros mismos. No olvidemos que somos ciudadanos de esperanza. Debemos prepararnos para la lucha espiritual. No lo hagamos cuerpo a cuerpo, siempre corazón a corazón. Por tanto, no se justifican que permanezcan atmósferas desesperantes en nuestro acontecer diario. Hemos de ser personas de acción y reacción, no gentes pasivas, aunque con tristeza en la cara por cierta indecisión, cobardía o temor. Sin duda, estamos obligados a afrontar todas las necesidades humanitarias, máxime cuando millones de personas en todo el mundo permanecen en un profundo estado de vulnerabilidad. En consecuencia, es trascendental, tanto para la especie como para su hábitat, simpatizar con ese ánimo entusiasta. Las posibles llagas de nuestra biografía también se sanan mucho mejor de este modo, con esa saludable locura de vivir y dejar vivir.

Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Múltiples los beneficios de mi experimentación con la respiración y el frío

“Portamos cuerpos increíblemente sofisticados y maravillosos”

Lecturas que dan luz

Alguien me dijo una vez que podemos proyectar luz a nuestras dificultades en dos libros: El Quijote o el Nuevo Testamento

Altsasu significa dignidad

“La libertad es un bien común y cuando no participen todos de ella, no serán libres los que se crean tales” (Unamuno)

Trump debe dejar de atacar a la prensa

​“Todo en orden. Nadie fue herido. No hay nadie desaparecido. Está todo muy bien”. Recep Tayyip Erdogan

Lo correcto, la indiferencia

​¿El enemigo número uno del pueblo? Pues mire, el enemigo número uno del pueblo, “políticamente correcto”, es el escarabajo de la patata.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter   |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris