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Etiquetas:   Columna   -   Sección:   Opinión

Y más la izquierda que la derecha

Óscar Arce Ruiz
Óscar Arce
sábado, 22 de abril de 2006, 20:27 h (CET)
“Compàs d’espera”, el último libro del poeta Eduard Sanahuja, debía haberse llamado “Sala d’espera”. Por cuestiones editoriales, la sala se convirtió en compás. El título es una pieza clave en la manera de empezar a leer un libro. El título original de Sanahuja, en mi opinión, prepara de manera más explícita el contenido de la obra. Con el definitivo no sabe uno exactamente qué va a encontrarse.

En la presentación, el autor leyó algunos poemas. Uno de los más interesantes representa una pintada de un difunto en las paredes del cementerio. Su aportación mural (en algunas zonas de Cataluña, mural y moral son palabras homófonas) supone una crítica a los políticos, desde la tranquilidad de mirar las cosas desde el otro lado. El poema se resume en el primer verso, que termina diciendo: …y molt més els d’esquerres que els de dretes (y mucho más los de izquierdas que los de derechas). No hace falta decir cómo comienza.

De la derecha uno sabe qué puede esperarse. Puede gustar más o menos, pero no esconden su proceder. La izquierda es más peligrosa porque “van de modernos”. Todo puede hablarse, todo es discutible. O eso dicen. Pero el trono es extremadamente llamativo, y su influencia a pocos escapa. La carta mural del finado se refería, evidentemente, a la degradación del modelo comunista soviético, que recuerda a aquel ilustre “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.

En ese momento pensé que aquello lo había escuchado antes. Fue en el teatro. En la obra de Guillermo Toledo y Alberto Sanjuán sobre la boda de la hija de Aznar. En un pasaje se encuentran dos sirvientes, un hombre y una mujer, ésta fregando parte de la vajilla. La indignación del hombre es enorme, porque ella se declara abiertamente de derechas. El monólogo de respuesta de la mujer da valor por sí mismo a la obra completa. Su argumento no es muy diferente al del muerto de Sanahuja. Pero el final es apoteósico; toca un tema crucial: los de izquierdas siempre están enfadados, hasta cuando sus líderes acceden al poder.

Es decir, aquellos personajes del populacho que se proclaman de izquierdas corren el riesgo de ser abofeteados por la propia izquierda cuando menos se lo esperen, mientras esperan que la derecha les abofetee. Además de estar permanentemente enfadados con el mundo.

Hay quienes creen que esta distinción entre la izquierda y la derecha no es del todo reconocible. Bien pudiera ser que, en la cúspide de la pirámide, todo fuese el mismo libro con el título cambiado por las circunstancias.

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