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Etiquetas:   Punto crítico   -   Sección:   Opinión

Sahara, recuerdo de una ignominia

Raúl Tristán

viernes, 21 de abril de 2006, 01:47 h (CET)
En 1975 se vivían en España tiempos convulsos. La muerte del dictador estaba próxima, se presentía, de hecho se produciría (oficialmente) el 20 de noviembre.

Hassan II de Marruecos supo sacar provecho de la debilidad de España en esos momentos. El 6 de noviembre, apenas unos días antes del óbito del general africanista, un ejército formado por unos 350.000 marroquíes desarmados y unos 25.000 soldados entraba en el Sahara Occidental. Marruecos estaba dispuesto a ocupar un territorio que no le pertenecía. Un territorio disputado a su vez también por Mauritania. Y ansioso además por independizarse de la metrópoli mediante la fuerza de su brazo armado, el Frente Polisario.

Marruecos, Mauritania y España firmarán acuerdos baldíos. El primero invadirá de facto la zona, bombardeará sus poblaciones, y los saharauis se verán obligados a abandonar las ciudades para adentrarse en el desierto, camino de campos de refugiados en Argelia. El Frente Polisario, a pesar de todo, proclamará la constitución de la República Arabe Saharaui Democrática (RASD), admitida en la OUA y que en 1985 será ya reconocida oficialmente por 61 países. Se llegará, incluso, a determinar la celebración de un referéndum en el Sahara Occidental. Pero, desde entonces hasta hoy, ni planes Baker II, ni misiones de Naciones Unidas, ni referéndum, ni... nada de nada. Sólo Tinduf es una realidad que está ahí, frente a nosotros, recordándonos todos los días que aquellos hombres, mujeres y niños fueron abandonados a su suerte por un Estado, el español, que temeroso de su sureño vecino salió en estampida del Sahara sin acabar su trabajo, es decir, sin dar la independencia a su colonia. Una independencia de la metrópoli que todas las colonias tienen derecho a reclamar si así lo desean.

Mauritania se rindió ante Marruecos y el Frente Polisario, como antes lo hizo España. Y para ésta última, como para la primera, el problema dejó de existir.

La Historia no olvida. Los españoles parece que sí. Aunque no todos.

Marruecos sigue en su empeño de anexionarse por completo la zona. Su riqueza, su extensión, su situación geoestratégica, le resultan atrayentes.

¿Qué puedes hacer España, para remediar tu error?. ¿Sigues temiendo al vecino del piso de abajo?, las relaciones con él son tensas, pues siempre hay mucho en juego: energía, inmigración, pesca, Ceuta, Melilla, perejiles varios y Canarias. Mientras, los saharauis no te afectan para nada, ¿verdad?

La solución no es fácil, pero hay que intervenir en el conflicto sin partidismos idealistas, sí con objetividad, pretendiendo ayudar a ambos contendientes, pues a ambos pusimos en el lugar que ocupan, ya sea por acción o por omisión. No se trata de afirmar tajantemente que unos u otros tengan la razón de su lado. Se trata sencillamente de estar ahí, de no huir de nuevo.

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