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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Diplomáticamente energía

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
viernes, 21 de abril de 2006, 01:47 h (CET)
Las fuentes energéticas conocidas son las que son, donde nunca mejor dicho la energía ni se crea ni se destruye sólo se transforma. La cuestión es que las crecientes necesidades de transformación de esa energía, contribuyen a aumentar la dependencia de aquellos países, que disponen las fuentes que mayoritariamente se utilizan. Fuentes como el petróleo, cuyo agitado panorama internacional hace llevar a la cresta de superar los 70 dólares el barril Brent. Esta dependencia lleva a que los países dependientes de países-fuentes, hagan funcionar la diplomacia con ellos a pesar de sus régimenes, por decirlo de alguna manera poco democráticos. En tanto en cuanto se replantea la racionalización del consumo energético (industrial y doméstico), y las alternativas rechazadas por supuesto ecologismo, hay que mantener políticas sostenibles de aprovisionamiento. Irán como uno de los principales suministradores de petróleo, es un ejemplo de la actividad diplomática internacional ante la crisis del enriquecimiento de uranio. Es el propio ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, quién cree que Irán está respondiendo a la presión internacional, siendo los reticentes rusos a las sanciones los que pidieron a Irán la paralización de tales actividades. Muestra de ello es que la anunciada expulsión total de los inspectores de Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), no se ha realizado.

La diplomacia internacional siempre ha dado muestra de su eficiencia, siendo igualmente importante cuando se mezcla la dependencia energética. No por seguir actúando deben sacarse las lógicas conclusiones, en la estrategia energética de los países consumidores, que conducen a la investigación, desarrollo de nuevas formas de energía y las ya conocidas que no generan dependencia. Diplomacia y energía en el plano internacional, es el debate que debería trasladarse a nuestro país, en vez de enraizar otros estériles e infructuosos como los temas sub-territoriales que poco importan a la mayoría de los ciudadanos.

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