Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Artículo opinión   -   Sección:   Opinión

¿De quién dependerá la suerte del Líbano?

Marianna Béleñkaya
Redacción
miércoles, 19 de abril de 2006, 22:13 h (CET)
Estos días de abril en el Líbano se conmemora un nuevo aniversario del comienzo de la guerra civil en 1975 y concluida en 1990. Esta guerra equivalía a 15 años de enfrentamiento en que estaban involucrados no sólo diversos grupos etnoconfesionales y políticos del Líbano, sino también las fuerzas foráneas. Desde su término pasaron más de 15 años, pero en el seno de los libaneses se mantienen los recelos de que la historia pueda repetirse, máxime que existen todas las premisas para ello. Aunque, al mismo tiempo, el Líbano intenta recuperar la gloria prebélica de Suiza mesoriental, como paraíso para los turistas y hombres de negocios. ¿Qué va a prevalecer: las divergencias o el afán de todos los libaneses de conseguir el florecimiento del país?

Las enseñanzas del pasado obligan a los políticos libaneses a portarse con mucha cautela: pese a los sistemáticos escándalos políticos en el seno del gobierno y el parlamento, no obstante, vuelven siempre a la mesa de negociaciones. Pero ¿dependerá todo solamente de los libaneses? Las fuerzas externas ejercen influencia demasiado fuerte sobre el Líbano y, además, el país depende en grado sumo de la situación geopolítica en el Oriente Próximo.

Geográficamente, el Líbano está situado entre Israel y Siria. Desde el punto de vista geopolítico, en éste se reflejan no sólo las consecuencias del conflicto árabe-israelí, sino también la situación que se configura en torno a Iraq e Irán.
Todos los problemas que acaparan la atención de la conferencia de diálogo nacional que se realiza en el Líbano desde el 2 de marzo pasado- entre ellos, la suerte del presidente Emil Lahud, las perspectivas de la resistencia libanesa, el desarme del movimiento chiíta “Hezbollah” y las milicias de los refugiados palestinos residentes en el país- forman un nudo de problemas regionales. De hecho, no será posible darles solución sin haber arreglado antes el conflicto árabe-israelí, por un lado, y su componente palestino, y sin haber establecido la comprensión mutua entre Washington, Teherán y Damasco. Pero, en esencia, hoy tales problemas no podrán ser resueltos.
Resulta difícil imaginarse que Israel reconozca un buen día el derecho a regreso de los refugiados palestinos. Por consiguiente, quieren o no los libaneses, los refugiados palestinos residentes en su territorio tendrán que ser incorporados a la sociedad libanesa. De lo contrario, seguirán siendo fuente de muchos cataclismos internos. Pero, al mismo tiempo, el problema pendiente de solución de los refugiados, así como la ocupación por Israel de los territorios palestinos, libaneses y sirios, confieren legitimidad no sólo a las fuerzas de resistencia palestinas, sino también a las regionales en su conjunto ante los ojos del mundo árabe.
A este respecto, procede señalar que las fuerzas de resistencia palestinas, libanesas y sirias están vinculadas de forma natural entre sí y prestan concurso de toda índole unas a las otras. Irán procede de la misma manera, ya que los une el objetivo común. De tal modo, resulta sumamente difícil impedir a Damasco y Teherán inmiscuirse en los asuntos interiores del Líbano, siendo éste parte del territorio de resistencia. Pues de las perspectivas de resistencia precisamente, es decir, previo acuerdo de todas las fuerzas externas, dependerá la suerte del presidente de Líbano Emil Lahud.
Los líderes libaneses integrantes de la “coalición del 14 de marzo” encabezada por Saad, hijo del ex primer ministro Rafik Hariri, asesinado el pasado año, califican de político prosirio al jefe del Estado cuyos poderes fueron prorrogados en otoño de 2004 por tres años más bajo la presión de Damasco. Otra parte de la élite política sostiene que el presidente es, al contrario, patriota y defensor de las fuerzas de resistencia. Esta otra parte no es fuerza externa, sino parte de la sociedad libanesa: lo son los movimientos chiítas “Hezbollah”, “Amal” y el general Michel Aun, jefe del Libre Movimiento Democrático y un líder de la comunidad cristiana. Será imposible desestimar su opinión. Ellos pertenecen también al Líbano. No comprenderlo significará empujar al país hacia la guerra civil.

A primeros de abril la Secretaria de Estado de EE UU Condoleezza Rice declaró que las relaciones del movimiento chiíta libanés “Hezbollah” con Irán y Siria representan hoy un gran problema para el Líbano. “Es probable que la situación en este país sea el peor ejemplo de intervención iraní en los asuntos internos del Estado soberano”, dijo Rice. Sin embargo, procede señalar que la influencia que Washington y París ejercen sobre la situación interior libanesa es plenamente conmensurable con la de Teherán o Damasco.

El rasgo peculiar de Líbano se debe a su diversidad. Los grupos etnoconfesionales que históricamente residen en este país, tienden a los polos distintos: unos a Occidente, otros a Irán o a Siria. Tal situación no data de hoy, sino que en cada período histórico se está potenciando tal o cual tendencia.

Será imposible separar Teherán del “Hezbollah” tanto como separar al Vaticano de los católicos dispersos por toda la geografía universal. Pero, al mismo tiempo, el “Hezbollah” es parte de Líbano, como, por ejemplo, los católicos franceses son parte de Francia, y los alemanes, de Alemania, etc. El intento de romper los lazos que unen a las comunidades libanesas y los grupos políticos con sus interlocutores extranjeros podrá perturbar el equilibrio dentro del país.

Sin embargo, a decir verdad, la suerte del Líbano no interesa a Occidente ni a las fuerzas regionales. Ellos defienden sus intereses a costa del Líbano. En estas condiciones, los políticos libaneses han de mostrar sabiduría y no olvidar su tarea de hacer realidad la consigna popular ahora en el país: “¡Líbano por encima de todo!” Indudablemente, no será fácil conseguirlo.

____________________
Marianna Béleñkaya. Beirut. Ria Novosti.

Noticias relacionadas

¿Profecías de Sánchez para el 2040? Antes habrá arruinado España

“No pierda la cabeza, nada ocurre como está previsto, es lo único que nos enseña el futuro al convertirse en pasado.” Daniel Pennac

Menosprecio hacia la vida de algunos

Todos nos merecemos vivir para poder obrar y dejar constancia de lo que uno hace

Lastres y estercolero en la Sesión de Control al Gobierno

​Para el PP, la Sesión de Pleno del Congreso de los Diputados número 156 empezaba lastrada

Rajoy, Sánchez y el mito de Ícaro

“En el pasado, aquellos que locamente buscaron el poder cabalgando a lomo de un tigre acabaron dentro de él” John Fitzgerald Kennedy. 35º presidente de los Estados Unidos

El Satélite Mohammed 6 B levanta vuelo

La nación marroquí sigue su firme camino hacia la modernidad asimilando los avances tecnológicos del mundo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris