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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Paga o ¡revienta!

José Luis Palomera
Redacción
martes, 18 de abril de 2006, 02:57 h (CET)
El poder definitivamente ha perdido los papeles, se ha vuelto loco. La retahíla de normas que últimamente se dilapidan como si fueran esputos por parte de los “mandados mandar” comienza a ser preocupante. Viene todo esto a las nuevas normas que los responsables de la protección ciudadana están dispuestos a ejecutar.

A mi entender, con estas normas, más que seguridad para el Ciudadano, con mayúsculas, se crea inseguridad, ya que las aplican a todo y todos cuando de sobra se sabe quiénes las incumplen reiteradamente, sobre todo en ciudades pequeñas.

No orinar, no escupir, no “cantar” etc. “¡Qué barbaridad!” Solamente queda por prohibir no poder quejarse, aunque te estés muriendo reventado de indignación.

Señores concejales, responsable de la Protección Ciudadana, ¿saben ustedes la de personas que padecen incontinencia urinaria, bien por problemas de próstata u otros, lo saben? ¿Saben cuántos urinarios públicos tiene ustedes en la Ciudades, lo saben? ¿Saben cuántas personas padecen de bronquios o afecciones pulmonares, lo saben?

Saben ustedes que la Policía Local ha de saber perfectamente quiénes se dedican a destrozar el mobiliario urbano, ya que éstos generalmente son “bandas de borregos mal nacidos” de sobra conocidas. Cualquier Ciudadano que salga habitualmente los fines de semana lo sabe.

Ahora bien, la policía local lo que debe de hacer es vigilar estos lugares, que bien distinto es ”aparcar el coche en lugares recónditos, y pegarse unas cabezadas “de aquí te espero” entre otros “menesteres” que mejor me callo”. Dicho esto, lo demás sinceramente me parece una tropelía, señores Concejales encargados de la protección Ciudadana.

La Ciudadanía, está compuesta por Ciudadanos = sujetos que cumplen con sus obligaciones de normas impuestas por todos para la convivencia, y anti-ciudadanos que no las cumplen, éstos últimos por mucho que habiten en una ciudad y se digan seres humanos, no son Ciudadanos más bien todo lo contrarío

La ley que el Ciudadano, con su voto les otorga a ustedes, es para preservar a la Ciudadanía de sus enemigos. Crear una ley para toda la Ciudadanía, supone favorecer al anti- ciudadano ya que las penas que se les puedan imponer serán idénticas a las que se les pudieran imponer al verdadero Ciudadano. La gravedad de la ley se halla en que un mismo hecho, trata de un “borrón inconsciente” en unos, mientras en otros, los menos, afortunadamente, una marcha continua, intencionada y con maldad. La diferencia es obvia... Claro, ustedes me dirán... Si los Ciudadanos no hacen nada de esto ¿Por qué se ha de temer a las nuevas leyes?... Pues miren, se lo digo; Toda ley es una losa para el Ciudadano ya que la ley hecha, “por y para” pende sobre la cabeza de todos, es como la línea que marca el precipicio donde el Ciudadano nunca se asoma, pero el humano, ser imperfecto, puede traspasarla, inconscientemente.

Me explico, un señor mayor-como miles y miles, que de repente siente el “apretujón” que en más de una ocasión hemos padecido todos, lógicamente este hombre, busca el lugar más discreto, para su micción si no quiere reventar. Si un agente le ve, y aplica la ley multa que te parió, ya que la ley, es igual para todos... Sin embargo la ley no fue creada para estos casos, luego este Ciudadano es víctima de la ley.

Otro ejemplo, cuántas veces nos ha venido la tos, y el madito esputo asfixiándonos en la garganta, tiempo de sacar el pañuelo, si se lleva, no da. Luego qué hacemos, ¿Nos asfixiamos, o le guardamos para venderle en la pollería de enfrente de casa?

Y podemos seguir... “Cantar” en la calle yo he visto incluso alcaldes y qué decir de concejales, por las zonas de alterne.

Cantar es sano si no produce molestias lógicas. Vociferar, vociferan los que siempre lo han hecho los anti- ciudadanos

Tirar papeles al suelo, no se debe hacer, pero entiendo que es conveniente ir enseñando a las nuevas generaciones, más que multar a las no enseñadas.

Lo demás es rizar el rizo, Señores Concejales, ustedes manden cincuenta agentes, camuflados a poder ser, a los lugares habituales de tropelías, conocidos en todas las Ciudades, que se repartan por las zonas conflictivas, y ya verá como en poco más de un mes se soluciona todo. Eso sí, papelera rota 2000 euros, pintada en pared, agua, jabón, disolvente y a frotar en plena luz del día para que vean todos los ciudadanos quiénes hacen las pintadas. Si orinan, lo mismo, Zotal cepillo y a frotar hasta dejarlo limpio como una patena.

Si rompen marquesinas, pago del repuesto y multa de 1500 euros, quema de container y demás lo mismo, coste de reparación y multa. A los “terroristas urbanos” caña, pero caña dura, si no son “jóvenes” para hacer daño, tampoco han de serlo para pagar por ello.

Al que saque el perro y no recoja los excrementos 1000 euros, segunda vez 2000, tercera 3000 y perro a la perrera municipal, que posiblemente estará mejor cuidado. Lo fácil, es fácil, si se quiere hacer fácil.

Y qué me dicen igual de las abusivas e incomprensibles multas, que sus mandados agentes empapelan por la Avenidas. ¿Saben ustedes cuántos accidentes mortales se producen en las vías de las Ciudades por circular a 60 km/h?

Apenas un uno por cinco mil, sin embargo, si te paran, los 500 euros no te los quita nadie, ya que la velocidad máxima permitida es 40-50 km/h, dependiendo. Sé de cientos de casos de personas, profesionales de la conducción, que llevan treinta años conduciendo, que nunca tuvieron problema alguno, y se les ha multado por lo anteriormente dicho. Lógicamente estos Ciudadanos se indignan, y se indignan porque están cansados de ver pasar auténticos camicaces, ya sea en sus barrios o en las propias avenidas, un día sí y otro también.

La ley de exceso de velocidad no se hizo con la intención de persuadir a los Ciudadano que circulan moderadamente por las avenidas de la Ciudad, sin embargo, de nuevo el Ciudadano ha sido víctima de la ley.

Pasa lo mismo con los Ciudadanos que esporádicamente salen a cenar con la mujer, amigos o familia... Unos gramos de más, y multa que te parió y si se tercia retirada de permiso, o incluso cárcel, la ley por la cual le condenan no estaba hecha con esa intención, ni muchos menos, pero el Ciudadano, ejemplar Ciudadano que nunca tuvo problema alguno, de nuevo es víctima de la ley.

¿Me pueden ustedes decir qué sentido tiene mandar un día laboral a las cinco de la tarde a un par de agentes, para que se hinchen de echar multas a todo aquel que circule a 60 km/h?... A mí no se me ocurre otra cosa, que la de “robar el sueldo al obrero” y además a “libre justicia”, ya que ser amigo del gimnasio, entre otras amistades, de uno de los agentes, te salva de la multa en cuestión.

Un Ciudadano lógicamente puede echar un borrón, nadie está libre, ahora, un Ciudadano no quema papeleras, ni pinta en las fachadas ajenas, ni rompe los cristales de las marquesinas, ni se va todos los fines de semanas a orinar en conocidos rincones que apestan. Y mucho menos ha “lanzarse en vuelos camicaces” por toda vía o carretera que se le ponga por delante.

He aquí el problema de hacer leyes, para todos los Ciudadanos, cuando quienes las incumplen sistemáticamente y en muchos casos con maldad, apenas es un 9% de la población = anti ciudadanos.

Para la policía local es una bicoca, emplear estas leyes, ya que aplican la ley, a “quien quieren”, además, les “faculta” zarandear a un Ciudadano, cual presa más fácil, los otros suelen tirar de navajas, incluso pistolas, y ya se sabe “quien tiene cuco, tiene miedo”...

Lo dicho Señores concejales de seguridad Ciudadana, prohibir, en su más puro concepto, es de dictadores, hacer todo lo posible para erradicar de la sociedad a sus enemigos, de protectores, ustedes, supongo, serán protectores, luego el Ciudadano, ha de ser su motivo, y el anti-ciudadano, su causa. Esta es la única manera de no mezclar churras con merinas, ni toses con escupitajos.

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