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Etiquetas:   Presos de la libertad   -   Sección:   Opinión

El ejemplo de los franceses

Eduardo Cassano
Eduardo Cassano
@EduardoCassano
viernes, 14 de abril de 2006, 20:18 h (CET)
Hace unos días estaba en la Plaza Cataluña de Barcelona y de repente veo una manifestación. Lo primero que hice es buscar a Rajoy y compañía, pero no estaban presentes. Tampoco acudió ningún representante de la Iglesia, ni siquiera era una manifestación multitudinaria. Eran, lo que se dice vulgarmente, cuatro gatos.

Un puñado de jóvenes pacíficos, provistos de pancartas y octavillas que repartían a los curiosos como yo, que luchaban por defender los intereses laborales de tres compañeros de trabajo a los que habían despedido. Denunciaban públicamente el acoso laboral, los abusos, amenazas y presiones que sufren los trabajadores de la empresa Mercadona, una conocida cadena de supermercados.

La verdad es que hace algún tiempo que he dejado de creer en el compañerismo, a menudo es más fácil encontrar personas que miran hacía otro lado para salvar su puesto de trabajo. Es por ello que al descubrir esta manifestación, por casualidad, y comprobar que la huelga que han organizado es “sólo” por tres personas, merecen toda mí admiración y respetos. Y ya que tengo la oportunidad de hacerlo, un artículo para explicarlo.

Todavía tengo el recuerdo de las empresas por las que yo he pasado y la gente que he ido conociendo a lo largo del tiempo. Siempre he sido un poco rebelde, yo era de los que si veía algo que no le gustaba, se iba. Sé que puede parecer poco racional, e incluso irresponsable, pero… ¿qué es el trabajo al fin y al cabo? Sólo el lugar donde pasar, como mínimo, ocho horas diarias de tu vida. ¿No es mejor estar bien contigo mismo y con los demás?

Hoy en día las empresas se pasan demasiado. El otro día sin ir más lejos, leí en la prensa que se necesitan muchos vigilantes de seguridad, y a pesar de que el paro no disminuye, no cubren los puestos ofrecidos. Se entiende muy bien cuando a uno le explican que va a cobrar 900 euros brutos, pero además tendrá que trabajar los festivos y en turnos rotativos. ¿Por qué no ofrecen más? Pues porque las empresas saben muy bien como está el mercado y de que manera se mueve la sociedad. El español no quiere el trabajo, pero el inmigrante si. ¿Es culpa de los inmigrantes que nos quedemos sin trabajo los españoles? Falso, es culpa de los españoles que seguimos permitiendo este tipo de abusos, contra nosotros, y contra los propios inmigrantes.

Pero no pasa nada, en la siguiente página del periódico hablan de economía e inversiones, la gente que no tiene problemas de tipo laboral mira hacía otro lado, incluso la mayoría de tus propios compañeros. En España, por desgracia, no tenemos mucha iniciativa. Lo que ha ocurrido durante las últimas semanas en Francia es admirable, jóvenes que luchan por sus derechos, y que lo hacen hasta el final. Como no podía ser de otra manera, al final han conseguido su objetivo. ¿Y aquí, qué vamos a hacer? Seguir mirando hacía otro lado. Cada año nos subirán el salario mínimo varios puntos por debajo de lo que sube la vida, y de la vivienda… mejor no hablamos ya.

Por eso, actitudes como la que han adoptado los trabajadores de Mercadona, me llenan de orgullo. Lo fácil era mirar hacía otro lado, “sólo son tres personas”, pensarán muchos, pero mañana le puede tocar a cualquiera de los que no luchan contra las injusticias. Hay que empezar a defenderlos derechos laborales que tenemos todos los trabajadores, y para ello hay que conocerlos y no dejarse avasallar. Tomemos ejemplo de los franceses, por una vez.

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