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Desministrados
Raúl Tristán
Zapatero nos ha vuelto a sorprender cuando menos lo esperábamos. Ya sabemos que, desde hace tiempo, en los corrillos “politiquiles y polititicófilos” se cuchicheaba y vaticinaba sobre cuándo y a quienes afectaría una posible crisis de gobierno. Pero de eso a “esto”...
Zapatero ha dado un golpe de mano al Ministerio de Defensa, lo ha descabezado sin miramientos y encima siendo apoyado por su titular, Pepe Bono, que ha presentado voluntarioso la dimisión ... ¡Vaya película de Disney, donde Bambi hace manitas con el lobo de Caperucita Roja!.
Bono, con quien mantengo algunos rifirrafes regionalistas (como el de llevarse el Tigre a su tierra, dejando vendido a Aragón); o dejando aparte la pardillez alentada por José Luis de la medallita de marras, o los trasuntos de la fragata, ha sido un buen Ministro de Defensa; o eso creo cuando echo la vista atrás y me encuentro al aún cercano Trillo...
Pero es que además, Bono era rival de alcurnia, de alto copete, de altura, de postín, de su jefe Zapatero en el acceso a nuestro “Cortijo Albero” (mi equivalente hispano, celtibérico, sefardí, musulmán, godo etc, etc... de la White House de los EEUU o de la Casa Rosada argentina). Un rival defenestrado en el lance interno del partido por la elección forzada del candidato menos “situado”, menos “malo” para los intereses de los diferentes grupos de poder baroniles o no. Un rival después absorbido por la maquinaria talantosa de Zapatero con el fin de desactivarle políticamente, de mantenerlo entretenido. Y es que ya se sabe que, la mejor manera de controlar a tu enemigo es tenerlo cerca de ti, ocupado; o lejos, pero platicando con el Papa...
Bono y Zapatero son como el agua y el aceite, inmiscibles.
Natural, y más si damos cuenta del historial que éste último va acumulando sobre sus espaldas, o mejor dicho, sobre las del país. Don Pepe ya está harto de tragar con sapos y culebras, de comulgar con ruedas de molino y, Zapatero, no ha podido mantener su táctica: Bono está de nuevo, a pesar de sus propias palabras en sentido contrario y precisamente por ellas, en el mercado. Pepe Bono es, desde ahora, hombre libre; es, por lo tanto, el lobo que ansía recuperar el puesto que el cervatillo le arrebató.
Por otro lado, Zapatero debe mucho a Rubalcaba, el hombre que sabe salir airoso de cualquier envite, trabajando indistintamente bajo la luz cegadora del sol más abrasador, como portavoz sublime; u oculto en la sombra más inescrutable, la del negociador. Su pase a Interior es lógico, dada la situación de “ llámese X” permanente que vivimos.
Lo de San Segundo, es cuestión aparte. Recién aprobada “la excelsa y superior” LOE, ¿por qué te vas, Ministra?.
Y, para finalizar, ¿por qué no se ha aprovechado “la ocasión Bono” para hacer una remodelación en condiciones?. Por ejemplo, revisando los siguientes “Misterios”: Exteriores-Moratinos (desatinos varios en lenguas extrañas); Cultura-Calvo (IVA a rebajar el precio de los libros, pero pensé, ¡para cuatro que leen!) ; Vivienda-Trujillo (¿os gustan mis minipisos?, ¡pues anda que las zapatillas chupiguays!) ; Industria-Montilla (la negra mano que remueve la sOPA)...
Supongo que todo llegará, vendrá en una segunda andanada, tal vez no muy alejada de ésta en el espacio-tiempo...
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