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Singularidad reformista

Rafael Pérez Ortolá
sábado, 16 de febrero de 2019, 09:09 h (CET)

Desde pequeñitos sentimos una fuerte adhesión a lo más sencillo. Contra el calentamiento del caletre, optamos por los primeros impulsos. Si uno tiene ganas, procede sin reparos a satisfacerlas. Los afectos, así como los desafectos, tampoco es cuestión de alargarlos por quién sabe qué motivaciones. La ausencia de trabas fastidiosas refuerza el carácter tentador de los SIMPLISMOS de primera mano; lo cual no equivale a tratarlos como simplezas, estas son actitudes diferenciadas por su tonalidad de baja estima. Ante la sencillez conviene pensar en la posibilidad de estar en presencia de la esencia fundamental. Aunque asoma el peligro evidente de quedarse con la idea de que todo es sencillo.


Pero somos muchos, obligados a compartir la trama comunitaria, con esa progresiva tendencia a desprendernos de los conceptos elevados, de las ideologías, de los controles. Desde esa presunta liberación, proliferan las orgullosas declaraciones opuestas a cualquier razón moderadora, quedando al pairo de las acciones libertarias. Las relaciones adoptan la multiplicidad de esas fuerzas liberadas, abandonadas a su curso. Serán TENSIONES complejas, dispersas; por su número indefinido y su escasa propensión dialéctica. Abocan a una ruptura permanente, siempre polémica por su renuncia a la creación de entes reguladores. Los rumbos descontrolados serán dirigidos por el argumento decisorio de la fuerza.


Algunos optimistas, prepotentes o enajenados, hablan de cambiar el mundo, la sociedad o todo lo contrapuesto a sus ideas. Estoy con la idea de Alfredo Fierro, la cultura transmitida, los estudios, tienen suficiente tarea con inquietar a cada protagonista para que atiendan con mejor talante a su transformación particular. Eso de transformar la incetidumbre general en certezas incontrovertibles excede a las posibilidades individuales o colectivas. Por algo disponemos de la sensibilidad, nos depierta a las CAUTELAS precisas ante las pretendidas soluciones generales. La desatención dirigida a las actitudes personales suena a una escapatoria escurridiza impropia de gente razonable.


Hacia fuera proclamamos con ímpetu el antidogmatismo; por los adentros bloqueamos las aportaciones ajenas. La incongruencia es notable, desplazamos a lo etéreo la idea de pluralidad. Estamos asediados desde la posteridad por sus múltiples facetas, no siempre descubiertas ni accesibles. El ritmo de los acontecimientos es acelerado y la fugacidad convierte en EFÍMERAS a las pretensiones de una consolidación duradera. Los asientos particulares alardean de firmezas, cuando adolecen de su incertidumbre constituyente, de sus precariedades. Desde ese carácter provisional nacería la sinceridad reformista, sin cerrazones oportunistas ridículas; aunque todavía no hemos aprendido a manejarnos con lo transitorio.


Nos dirigen partidos políticos, sus fundaciones, entidades de diverso rango; montados a base del cesarismo gestor, bajo el dictamen exclusivo del jefe. Lo cual parece improcedente cuando son tantas las complejidades retadoras. Desde el lado de los afectados (lo somos todos), no extrañarán las resistencias PLURIÉTNICAS estimuladas por aquellos comportamientos. En torno al trato de la escolaridad, formas de apreciar los movimientos migratorios, desigual valoración de las violencias por geografías, género o circunstancias políticas, clientelismos…Eran proyectos ajenos a muchos públicos y generan brotes aislados de orientación exclusivamente sectorial, pero disgregadores.


Por su excesivo aislamiento, estos brotes grupales corren el riesgo de agotarse en el camino, en una esterilidad agravadora de las malas andanzas gestoras. Tras un primer análisis certero, no dan para más, o no persisten en los pasos necesarios para el logro de sus objetivos. Aquellas intenciones revulsivas generan una situación EXPERIMENTAL, que únicamente es el comienzo de posibles elaboraciones. Se requiere un debate franco, si no, recaerán en los errores de los gestores repudiados. Los intereses involucrados, las múltiples opciones, el establecimiento de criterios aceptables, personalismos inevitables; exigen una transparencia y buen hacer superadoras de las intenciones, el gran reto pendiente.


La pantomima social organizada proviene de las autorías avasalladoras de quienes ostentan la gestión; contra lo que dicen, suelen ser poco receptivos de iniciativas particulares. Han sido múltiples las experiencias, espiritualistas, socialistas, comunistas, capitalistas; desde las cuales se comprueban una serie de confusiones comunes. El olvido del valor de la persona, la injustificada presencia de los abusos, las mentiras utilizadas como argumentos. Ahora bien, los ZARANDEADOS tienen sus nombres propios y cada uno interpreta una singularidad desazonada. Las dominaciones homogeneizantes no tienen razón de ser, no pueden suplantar a las personas. Pese a ello se suceden las pantomimas opresivas.


Los cambios reformistas están condicionados por los entornos con gran acompañamiento de los ambientes despersonalizados, diluyen las autorías en la parafernalia del grupo. Las direcciones de PENETRACIÓN con sus cargamentos de bondades o perversas intenciones, son elementos básicos para su implantación sobre la gente. Que en pueblos del País Vasco se asesinara una persona, se vilipendiara a su familia, que todavía hoy se congratulen de sus asesinos, es un exponente claro de cuanto comento. Insisto en la multiplicidad de los ejemplos bajo las más increíbles temáticas y localizaciones. Extendiendo el lamento a la penosa serie de complicidades encubiertas de tan repugnante realidad.


Hay momentos desprovistos de gente sensible e inteligente; surgen sujetos descabezados, o mucho peor, con la proyección de sus potencias hacia horizontes descalabrados. Sus rostros son como una piedra más del paisaje, perdidas la mayor parte de sus cualidades humanas aunque se disfracen con sotanas o progresías. Quedan adscritos a FIJACIONES degeneradas, porque reunen las carencias lamentables junto a los impulsos execrables. Sus camuflajes reformistas e incluso mesiánicos adolecen de una maldad manifiesta; si bien, no debemos olvidar su aceptación por determinada gente. Lo distintivo de sus actos los acentúa en la singularidad dirigida a posibles reformas deleznables.


Así como en un bajo relieve esculpido, queda reflejada la imagen de los talantes reformistas. Aquí en nuestros barrios, en paises lejanos, en el lienzo de la conciencia individual no tan escondido como pudiera parecer. Eso sí, nos gustan los ESQUEMAS utilizados para cualquier requisitoria; quizá realzando lo que exista de bueno, pero por desgracia es más frecuente su empleo como excusas, como tapaderas de acciones insanas. Dibujamos microclimas, barriadas enfervorecidas, pasiones, culturas adobadas, morfologías comunitarias; sin duda, con capacidad para la generación de estímulos importantes, El indudable peligro de los bosquejos frívolos radica en fusión de los fusibles de las mentes; de esa manera se anulan los recursos equilibrantes de la inteligencia.

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