Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
Etiquetas:   Fútbol / Copa del Rey   -   Sección:   Fútbol

El Espanyol conquista su cuarta Copa del Rey (4-1)

El Zaragoza se vio sorprendido y no encontró espacios para desarrollar su fútbol de ataque
Redacción
jueves, 13 de abril de 2006, 00:24 h (CET)
El Espanyol encontró en la calidad de De la Peña y el acierto de Tamudo los argumentos suficientes para desnudar a un Real Zaragoza superior (4-1), ganarle el duelo en la zona de definición y disfrutar de una noche mágica, abriendo sus vitrinas seis años después a su cuarto título de Copa del Rey, y el primero como entrenador de Miguel Angel Lotina, especialmente sensibilizado con este torneo.

Luciano Sabatini y Emilio Moreno / Enviados especiales al Santiago Bernabéu
Fenomenal ambiente en un Santiago Bernabéu que se vistió de azul y amarillo para recibir a dos aficiones que viajaron muchos kilómetros y sacrificaron su Semana Santa para acudir al la final, sensación de fútbol en los alrededores, y rabioso ambiente de Copa respirado en el interior del estadio. Dos equipos con clara tradición copera se daban cita en Madrid tras haber atravesado los más difíciles escollos para llegar hasta esta final; el Espanyol se deshizo de Getafe, Cádiz y Depor, mientras que el Zaragoza hacía lo propio con Atleti, Barça, y Madrid. Dos técnicos valientes, y choque de estilos, el toque y control que proponía Lotina frente a la rapidez y el contraataque de Víctor Muñoz. Por si estos ingredientes eran pocos, el polémico Medina Cantalejo era el encargado de dirigir el encuentro.

Pitido inicial, y antes de que los equipos pudieran asentarse el Zaragoza mostró los dientes en el primer tiro a puerta, a lo que los periquitos respondieron en una rápida transición que acabaría en falta al borde del área. De la Peña la pidió, la colocó con mimo, y se hizo el silencio en el estadio; balón al larguero y el rechace fue aprovechado por Tamudo que remachó en la línea de gol. Un tanto de pillo, clásico en el capitán españolista. 1-0 y no había habido tiempo ni de sentarse en la butaca. Los augurios de un partido con muchos goles parecía hacerse realidad.

A partir de entonces el Zaragoza quiso reaccionar, y obligado por el marcador se lanzó al ataque, pero sólo las faltas botadas por Diego Milito y por Ewerthon inquietaron el marco defendido por Kameni. Del otro lado el Espanyol buscaba sus opciones de rematar el partido con tranquilidad. Se le dio buen toque y criterio al balón, gracias a la aglomeración de gente en el medio: Ito, Costa y Frendson formaban casi un “trivote” que dificultaba de sobremanera la transición zaragocista. Los ataques de Milito y Ewerthon, que otra veces resultaron letales se chocaban continuamente con la muralla que planteó Lotina en defensa, donde los cuatro de atrás se juntaban mucho y no dejaban huecos a la contra. Así se fue ahogando, poco a poco, el juego del Zaragoza. Parecía que el gol casi le había venido mal al partido, el Espanyol esperaba su oportunidad, y el Zaragoza no sabía qué hacer.

Empate de Ewerthon, y mal gesto del brasileño
Todo parecía seguir los planes de Lotina, hasta que una falta sacada por Oscar desde la izquierda no fue rechazada y del barullo salió la cabeza de Ewerthon para definir en el área pequeña. Los españolistas protestaron una posible falta de Gabi Milito sobre el portero, pero ésta no existió. No sé que tendría el brasileño en la cabeza en el momento del gol, pero éste se dirigió a celebrarlo al fondo donde estaban los aficionados del Espanyol, en un claro gesto de burla hacia los periquitos. Nadie se lo habrá enseñado a Ewerthon, pero eso no se hace.

El gol dio alas al Zaragoza, que pudo tomar aire, y pasó entonces sus mejores momentos. Pero, al equipo de Barcelona no le hace falta dominar para ganar los encuentros, basta con que De la Peña esté inspirado en un balón, y así lo hizo con un toque en profundidad sobre Tamudo que tras revolverse en el área picó sobre la entrada de Luis García que remató sólo ante la pasividad de la defensa maña. César no se lo podía creer, y comenzaba a desquiciarse. De la Peña, genio y figura, llevaba escrito peligro en su bota derecha, de la que estaban saliendo las mejores jugadas del encuentro.

Hasta el descanso hubo tiempo para que la afición del Espanyol se diera un baño de alegrías, algún que otro “olé”, y para que Medina Cantalejo, que hasta el momento había estado correcto, mostrara una cartulina amarilla a César por protestar con insistencia una falta, tarjeta que a la postre resultaría decisiva.

Reanudación y festín españolista
Víctor lo intentó en los vestuarios, y la arenga del técnico maño pareció surgir efecto en los primeros minutos. El Zaragoza atacó con más fé, Ewerthon tuvo una clara ocasión de empatar el partido en el minuto 50, pero el brasileño estaba muy errático y consiguió ver puerta. Savio. Seguramente el técnico del Zaragoza pensó en aprovechar los huecos en las bandas y la posición de Luis García, reconvertido de delantero a centrocampista por la derecha, e introdujo a Savio por Oscar, pero el ex madridista tampoco tenía su noche y no consiguió sacar ni un solo balón con peligro. El único que lo intentaba con más garra e insistencia que con acierto fue CANI, pero al igual que sus compañeros sus acometidas terminaban en la pérdida de la posesión del Espanyol o en falta del rival. El recién incluido en la convivencia de la selección se desesperaba.

Era entonces el turno de Lotina, sabio en sus decisiones hasta el momento, y con más razón tras los dos cambios que introdujo, pues dio entrada a Corominas y a Moisés, que no tardarían en dar nuevos aires al equipo. Cinco minutos fueron suficientes para que el Espanyol encontrara otra vía de escape, con Corominas que realizó una tremenda galopada por la banda derecha aprovechando un balón cedido por De la Peña, se plantó sólo delante de César batiéndole entre las piernas. El tercer gol maño, y la manera en que se produjo acabó con los nervios del guardameta maño, que tres minutos más tarde respondía a las airadas acciones de la afición españolista que flanqueba su meta lanzándoles un objeto que había caído en las inmediaciones del área. Medina Cantalejo no lo dudó y expulsó al cacereño. Con el reglamento en la mano merecida era la segunda amarilla, pero quizás debió haber algo más de diálogo por la trascendencia del choque.

El 3-1 y la expulsión eran un castigo demasiado severo para los de Víctor Muñoz, que habían intentado por todos los medios darle la vuelta al encuentro y hacer buena su condición de favorito, pero a partir de entonces prácticamente bajarían los brazos. Los últimos quince minutos de encuentro fueron una fiesta para los españolistas, que tacaron y tocaron la pelota, saboreando el champán con el que brindarían en la ansiada copa.

4-1, delirium tremens.
Con el Zaragoza vencido, y la afición del Espanyol volcada con su equipo llegaría el colofón y la puntilla a los maños. Luis García recuperó un balón suelto en el medio allá por el minuto 85, y disparó raso sobre la portería que ahora defendía Valbuena. El disparo entró casi manso pegado al palo derecho, allí donde quizá el portero zaragocista podía haber hecho algo más. Pero esta era la noche del Espanyol, y a perro flaco todo son pulgas.

Pitido final, y tan rápido como consiguieron su primer gol saltaron los suplentes del Espanyol al campo. Llantos de Kameni, que tras unas semanas difíciles conseguía su primer trofeo en España, y delirio de los demás jugadores. Decepción maña, cabezas bajas y lágrimas recordando lo perdido del otro bando. Así es el fútbol, agradecido y cruel a partes iguales.

Como es protocolo el Rey de España, Don Juan Carlos haría entrega al capitán del Espanyol, Raúl Tamudo, de la brillante copa, que les acredita como campeones del torneo 2005-2006, y por qué no, como la gran sorpresa de la competición y la final. El dato bonito lo puso De la Peña, que además de ser el héroe del partido demostró su calidad humana y reunió a sus compañeros en el centro del campo para dedicar el triunfo a su afición, pero también a los rivales y a todo el estadio.

Para Lotina un sueño, algo que como él mismo reconocía había esperado durante más de 20 años, y para Víctor una decepción, más allá de la gran temporada que el Zaragoza ha realizado. Lamentablemente las finales las juegan dos, pero luego sólo se recuerda a uno, al campeón, al Espanyol.

FICHA TECNICA:
ESPANYOL:
Kameni, Zabaleta, Lopo, Jarque, David García, Luis García, Ito (Coro, min.62, Costa, Fredson (Moisés,min.62), De la Peña y Tamudo (Pandiani, min.77).
REAL ZARAGOZA:
César, Ponzio, Alvaro, Milito, Toledo (Valbuena, min.76), Oscar (Savio, min.51), Celades (Movilla, min.66), Zapater, Cani, Ewerthon y Diego Milito.
GOLES:
1 - 0. Min, 3. Tamudo. 1 - 1. Min, 28.Ewerthon. 2 - 1. Min, 33. Luis García. 3 -1. Min, 70. Coro. 4 - 1.Min.86. Luis García.
ARBITRO:
Medina Cantalejo (0). Amonestó a Jarque (min.18), Ito (min.19), Tamudo (min.74) en el Espanyol y a Oscar (min.26), Milito (min.37), Celades (min.48) en el Zaragoza. Expulsó a César por doble amarilla (min.42 y min.75).
Incidencias:
78.000 espectadores acudieron al estadio Santiago Bernabéu. Noche primaveral. El Rey Juan Carlos presidió la final en un palco donde también acudieron Angel Villar, presidente de la RFEF, José Montilla, Ministro de Industria, Pascual Maragall, presidente de la Generalidad de Cataluña, Marcelino Iglesias, presidente del Gobierno de Aragón, Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid, Fernando Martín, presidente del Real Madrid, Joan Clos, alcalde de Barcelona y Juan Alberto Belloch, alcalde de Zaragoza.


Datos destacables:

El Bueno: De la Peña.
Mantuvo en jaque a toda la defensa zaragocista con sus pases en profundidad. Magistral también en los precisos saques de falta de los que salió el primer gol del Espanyol. El pequeño buda se graduó en el Bernabeu y pide paso en la selección.

El Feo: César.
El guardameta zaragocista estuvo muy caliente durante todo el encuentro, y protestó con insistencia las decisiones de Medina Cantalejo, por lo que vio la primera tarjeta amarilla. En una chiquillada devolvió un botellazo del público, fue expulsado y dejó tontamente a su equipo con 10.

El Malo: Medina Cantalejo.
El sevillano estuvo correcto en las decisiones disciplinarias intrascendentes, pero mostró demasiadas tarjetas en un partido que no fue para tanto. No supo tener mano izquierda en el momento clave del partido y expulsó a César por una chiquillada, dejando al Zaragoza con 10 y sentenciando así al equipo maño.

El Dato:
Es la segunda Copa del Rey conseguida por los españolistas en seis años, con lo que empata en número de trofeos en esta última década con el Zaragoza, confirmando a ambos como los auténticos reyes de la Copa. Además, es la tercera Copa de Pandiani en tres equipos diferentes, Mallorca, Deportivo y Espanyol.

Noticias relacionadas

Francia se enreda en Holanda y Dinamarca asciende a costa de Gales

La campeona del mundo no estuvo fina en Feyenoord

Paco Herrera, nuevo técnico de Las Palmas tras la destitución de Manolo Jiménez

Las Palmas acumula cuatro empates consecutivos ante Mallorca, Deportivo, Elche y Granada

España se complica la vida en Zagreb

Los de Luis Enrique caen ante Croacia en el último minuto y deberán esperar un empate en Wembley

'Otra' Croacia guarda la llave de la Final Four

La selección española busca asaltar Zagreb para poder pelear por el título de la Liga de Naciones y no depender de nadie

Borja Mayoral lidera la remontada de la Sub-21

Mayoral suma 14 goles en 23 partidos con la selección Sub-21
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris