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Etiquetas:   Políticamente incorrecta   -   Sección:   Opinión

Educación para la dictadura

Almudena Negro
Almudena Negro
@almudenanegro
lunes, 10 de abril de 2006, 21:40 h (CET)
La semana pasada se aprobó en el Congreso de los Diputados, con el voto en contra del PP y la abstención de CiU, la nueva Ley de Educación. La izquierda rechazó todas las enmiendas que el inútil Senado había introducido en la misma.

Nos encontramos ante una Ley de Educación aprobada por tan solo el 52% del Parlamento que viene con fecha de caducidad. Porque es lógico pensar que en cuanto el Partido Popular gane unas elecciones generales adoptará la medida de derogar esta ley. La séptima ley educativa aprobada en España y sin el consenso entre los dos grandes partidos. Una ley sectaria aprobada de espaldas a sindicatos, organizaciones educativas, padres, alumnos y profesores. Una ley aprobada ignorando los más de tres millones de firmas que algunas asociaciones presentaron al Gobierno. Una ley aprobada sin escuchar al millón y medio de personas que salieron a las calles para tratar de evitar este atropello. Una ley sin talante ni diálogo.

La Presidenta de la CEAPA, Lola Abelló, ha hablado muy claro: hay consenso, pero el consenso “de la izquierda”. Blanco y en botella. Al resto, los ondulen. Claro que añadió algo gravísimo, aunque no por ello menos cierto: “hoy no es el final de nada sino el comienzo de un trabajo para cambiar la mentalidad de la sociedad”. Añadiría yo que el comienzo “del principio del fin” fue la nefasta LODE aprobada en los años 80. Aquellos años en que el Ministro de Educación del PSOE escribía que hay que “secuestrar el alma de los niños”.

Reconoce la señora izquierdista de la Ceapa que esto de la Ley de educación no persigue la transmisión de conocimientos a los alumnos ni la igualdad de oportunidades sino el lavado de cerebro de los más indefensos. ¿Puede resumirse más claramente el totalitarismo que rezuma la ley en cuestión? ¿Es posible decirlo más claramente?

Así pues, a partir del curso que viene, los niños tendrán derecho a ponerse de acuerdo para hacer novillos – ¿se podrá poner esto en práctica esta durante las horas lectivas de “Educación para la ciudadanía”?-, podrán suspender la “intemerata” que pasarán de curso y además, serán educados en el Espíritu Nacional [Socialista]. Un concejal, reconvertido en comisario político, velará por la pureza de la educación socialista en los colegios concertados -ese invento socialista para controlar los colegios religiosos-. No se refuerza en ningún caso la autoridad del profesor. Tampoco se premiarán la capacidad, el mérito ni el esfuerzo. No se dota a la escuela de un solo arma para rebajar las tasas de fracaso escolar. Simplemente pretende encubrirse con la promoción automática. Es el “todos igual de burros”. Eso sí, habrá 17 sistemas educativos diferentes. Uno por Comunidad Autónoma.

En realidad asistimos a la negativa del PSOE a reconocer su mayor fracaso. Porque hay que recordar que las últimas leyes aplicables –la LOCE aprobada por el Partido Popular no se llegó a aplicar-, que han llevado a España a situarse en los últimos puestos de calidad de enseñanza al tiempo que aumentaba el fracaso escolar y la violencia en las aulas, fueron la LODE y la LOGSE; leyes elaboradas por el PSOE. Y el PSOE, lejos de rectificar en sus políticas nefastas, insiste en ellas. Corregidas y aumentadas.

Como viene siendo habitual desde los años noventa, sólo los hijos de los padres más pudientes –y que pueden sufragar los gastos que origina una escuela privada, bien en España, bien en el extranjero - podrán estudiar y formarse para competir en un mundo laboral globalizado. El resto, los hijos de los menos ricos, tendrán que resignarse a la desaparición de la igualdad de oportunidades y a la imposibilidad de ascender en la escala social. Es el gran éxito del socialismo: todo para los ricos.

Y como hay que pisar el acelerador en esto de convertir a la escuela pública en centros de reeducación a “lo chino”, pues ahora, llega la ya olvidada asignatura franquista del “Espíritu nacional [socialista]”, llamado eufemísticamente por este gobierno “Educación para la ciudadanía”. Los padres , salvo que tengamos dinero, ya no podremos decidir en qué valores queremos educar a nuestros hijos. Desde los tres años serán sometidos a una inmersión de talante por la fuerza. Sí, desde los tres años. Vamos, como en la URSS, China, Cuba, la España franquista o la Alemania nazi.

Eso sí, Montilla seguirá enviando a sus hijos a la Deutsche Schule de Barcelona. Porque una cosa es predicar y otra dar trigo. Y de eso nuestros socialistas saben mucho.

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