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Etiquetas:   Micro abierto   -   Sección:   Opinión

Yo no quiero ser cadáver en la portada de un Telediario

Pelayo López
Pelayo López
lunes, 10 de abril de 2006, 21:40 h (CET)
Como durante los últimos días se han sucedido una serie de acontecimientos relacionados con la profesión periodística –que no es la de uno, puesto que un servidor sólo es una comentarista de la cotidianeidad-, me he decantado esta semana por abordar algunos pormenores de la misma sin menoscabo de la habitual imparcialidad que se trata de poner siempre sobre esta mesa articulada.

Inicio este recorrido por la desmesura y la procacidad de esta profesión periodística hablando de un silencioso trovador radiotelevisivo. Goza de enorme prestigio y popularidad, sin embargo, esquivando sus manifiestas declaraciones en contra del papel rosa, en su propio espacio da cabida a esta sensación, y lo hace con preguntas morbosas e indiscretas, reiterando y deleitándose una y otra vez sobre un único tema, dejando de lado preguntas sobre los menesteres del propio entrevistado… Mientras, otros dos profesionales que podríamos llamar pepes, se han visto devorados ahora, en cierto modo, por las fieras de las que ellos mismos fueron pioneros en su incursión en este parque natural. Nos gusta también hacer leña del árbol caído, nos ensañamos con personas muertas para hacer daño a terceros, sin importarnos nada ni nadie, sólo el espectáculo por el espectáculo. Clamamos al cielo al saber que un individuo se ha colado en un velatorio para sacar fotos del cuerpo presente, y, sin embargo, al mismo tiempo, somos capaces de enterrar a una persona antes de que muera.

Marbella es un ejemplo de patente actualidad que refleja este peculiar y desesperanzador macrocosmos que se ha desbocado, que ha perdido el norte y el sentido porque el virus parece haberse extendido ya sin remedio a todos los órganos vitales. Un juez, en un caso trascendental para el devenir de la democracia, sometido en su labor a cientos de luces y micrófonos dentro de un coche como si fuese un delincuente. El auto del procesamiento del 11-M, que esta semana estará finalizado y que, no obstante, algunos medios ya hicieron público la semana pasada. ¿En que se diferencia el encumbrado ya icono marbellí, la finca de Roca, de la profesión periodística?. ¿En que se diferencian si en ambas se exponen las mismas cabezas?.

Y ya para terminar, les recuerdo que la Dirección General de Tráfico ha calculado que esta Semana Santa se producirán alrededor de 100 muertes en las carreteras de nuestro país… Ninguno creemos ni queremos estar en tan fatídica lista, por eso nunca está de más repetir una y otra vez que se tenga prudencia al volante, que lo importante es regresar. Haciendo uso de la misma dureza que la campaña de la DGT, y del deslumbramiento de los focos periodísticos que acabamos de comentar: “Yo no quiero ser cadáver en la portada de un telediario”.
Pelayo López
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