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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Ejercito civil vs. Civiles militares (Afganistán)

José Carlos Navarro (Mérida)
Redacción
domingo, 9 de abril de 2006, 23:54 h (CET)
El relevo de Bono en el Ministerio de Defensa por el juez Alonso, contrario a la ley de partidos, escenifica la postura del Gobierno ante lo que son nuestros ejercitos. No quiere decir que el patriotismo del primero no haya significado la ambigüedad de interpretación del ejercito como ONG. La retirada de las tropas de Iraq como eslogan del pacifismo no se vio acompañada del despliegue para las mismas circunstancias en Afganistán, cuyo saldo fueron 17 militares fallecidos por causas no espeficadas con credibilidad oficialmente. Sale Bono y previsiblemente Sáez y Arruche sean relevados de sus funciones, proyección del bamboleo que los civiles hacer dar a las fuerzas de defensa y seguridad del Estado. La frivolidad de las manos levantadas haciendo la ola en Herat, del ministro saliente, el militar en puertas, el ministro que sigue, y el presidente profundizando raíces en la estructura del Estado, es la pura controversia del poder y el populismo. Replicaban que en Afganistán estaban para reconstruir un país y crear infraestructuras. Puro dictado para consumo del pacifismo de pancarta. Tres afganos resultaron muertos por coche bomba o por un atentado suicida, en las inmediaciones del cuartel general de la Fuerza de Seguridad Internacional (ISAF), a diez kilómetros de la base española. Entre los 130 soldados italianos se encontraban 9 españoles, una víctima era un guardia afgano de guardia en el acceso al cuartel.

Terrorismo o guerra, para las explicaciones conceptuales puede valer la diferencia. Para la muerte de defensores de la libertad, las explicaciones son otras. Leyes de defensa que mejoren en calidad las fuerzas armadas son necesarias, pero más aún son las definiciones de los cometidos y el espíritu que debe impregnar las fuerzas armadas y de seguridad. Sin esto cualquiera puede preguntarse, si merece la pena donar la vida por tan ambiguo cometido. Son necesarias y urgentes explicaciones reales y creíbles, de lo que está ocurriendo en Herat (Afganistán) por parte del ministro Alonso. Los militares son civiles que prometieron defendernos. Los que dirigen a los militares son civiles y bueno es, pero mejor sería que siendo civiles tengan el mismo empeño que los militares. En defendernos y defenderlos a ellos.

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